72 horas para un milagro en Tailandia

Las opciones de rescate se agotan, y el problema del oxígeno en la cavidad donde aguardan los niños, al igual que en el resto de las cavidades de la cueva sigue sin solución.

Las fuertes lluvias han comenzado y movilizan a los efectivos a intervalos de tiempo según dicte la naturaleza. Evacuar agua, no parece la mejor solución a corto plazo frente a las fuertes lluvias; se tarda mas tiempo en rebajar un centímetro cubico de agua, que lo recibido en forma de lluvia del exterior.

Las corrientes internas de la cueva arrastran cada vez más sedimentos y rocas, y los comentarios de los buzos profesionales que han realizado labores en su interior señalan que es un reto difícil, brutal y lleno de peligros incluso para los mas expertos. De hecho, el buzo danés Ivan Karadzic, que trabaja como voluntario en las tareas de rescate, comentó que: « Es un viaje agotador », «no hay ninguna visibilidad, el agua está muy sucia», lo que demuestra de nuevo los retos a los que el grupo de niños con su entrenador se enfrentarán. Ante tantas dificultades el propio Karadzic alienta con las palabras «es difícil pero no imposible», dándose ánimos al igual que a todos los profesionales que se encuentran en la zona.

El gobernador de la provincia de Chiang Rai, Narongsak Osottanakorn, dio a conocer un plan basado en las mejoras meteorológicas que abrirán un periodo de 72 horas con las condiciones idóneas para intentar un rescate que se antoja poco menos que milagroso. Las ayudas anunciadas de empresas extranjeras, parece que se retrasan. Todos aportan ideas y soluciones sobre el papel, pero sobre el terreno todavía no se han usado.

Elon Musk, magnate y propietario de SpaceX, mandará a los equipos de ingenieros de su compañía para ayudar en las labores de rescate de los 12 niños y su entrenador. Su plan es poner en marcha su diseño de cápsula de salvamento basada en el prototipo «escape pod» para que los niños puedan salir de su encierro sin tener el contacto con el agua. Elon Musk explicó otra opción de salvamento mediante tubos inefables con cámaras de aire: «También construimos un tubo inflable con cámaras de aire. Es menos probable que funcione, dados los contornos complicados, pero es bueno».

La realidad a todas estas ideas, son las fuertes lluvias que comenzaron de nuevo, y el único propósito es mantenerlos con vida o intentar su rescate en las mejores condiciones.

En este sentido, Narongsak Osottanakorn, volvió a remarcar que los equipos de rescate están preparados y sacarán a los niños sanos y salvos. El tiempo no acompaña y el plan de esperar se ve interrumpido por la llegada de fuertes lluvias. Si el agua no cesa y aumenta en el interior de las de la cueva, tendrán que jugarse el todo por el por todo.

Alertados los equipos de buzo, aguardan un intento desesperado de sacarlos si llega esta opción. Se ha estudiado la posibilidad de ir en grupos de dos, intentando que un buzo tailandés acompañe a los niños para paliar las barreras del idioma y puedan reaccionar a tiempo a las indicaciones por parte de los jóvenes. Tras superar el primer y más difícil tramo bajo el agua, al cual pocos buzos profesionales llegan desde la entrada, tardando en recorrerlo unas ocho horas, se enfrentan a tramos de agua y barro hasta la rodilla, con pedruscos y peligrosas caídas de nivel.

El rescate se plantea bastante difícil porque la situación ya es extrema. La reducción de oxígeno se intenta paliar bombeándolo desde el exterior y reduciendo el numero de buzos en las zonas más importantes, principalmente en las más cercanas a los niños. Los equipos de rescate necesitan del apoyo de los tanques de oxígeno en casi todos los tramos de la cueva, incluso en las no inundadas por el agua, a causa de los niveles actuales de aire viciado. Si la subida del agua no cesa, como última opción dentro de la cavidad donde se encuentran los niños podrían aprovechar las pareces inclinadas de la parte superior de la cueva para escalarlas y retroceder en su interior hasta una posición más elevada, donde dispondrán de unos diez metros cuadrados más aprovechables para sobrevivir y esperar, siempre y cuando el nivel de agua no supere la marca puesta de aviso, donde no tendrían otra opción que tomar la decisión más arriesgada. El tiempo corre en contra en el rescate.

Source: NGT Internacional

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