Acoso sexual en Washington

El congresista demócrata John Conyers, de Michigan, de 88 años, el legislador más veterano en el Capitolio, se retira del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, donde servía como el político de más alto rango de su partido. Conyers, que de momento mantiene su asiento en la Cámara Baja, toma esta decisión por la creciente presión interna en su agrupación tras el comienzo de una investigación por un supuesto caso de abuso sexual.

“Estoy deseando poder demostrar que hice lo correcto ante el Comité de Ética de la Cámara de Representantes”, escribió en una carta a la líder de la minoría demócrata de esta cámara Nancy Pelosi, de California, en referencia al acuerdo en virtud del cual pagó 30.000 dólares a una empleada tras acusarle de acoso sexual.

De esta forma, este caso se añade a la oleada de denuncias de acoso sexual, que empezó en Hollywood tras un artículo del “The New York Times” sobre el productor Harvey Weinstein. Durante las últimas semanas, las confesiones se han producido en oleada en diferentes sectores. Mientras, en Washington, se ha experimentado un goteo. Todavía así, podría costar un asiento o dos en el Senado o la Cámara de Representantes. Incluso, podrían determinar el futuro de la ansiada reforma fiscal. Por ello, estos días, los políticos se han lanzado a marcar las líneas entre las diferencias de acoso sexual a menores, adultos, sexo consentido o inapropiado en un intento de salvar sus asientos.

En la Cámara de Representantes, además del caso de Conyers, destaca el del congresista republicano de Texas Joe Barton, que ha denunciado a su ex novia a la Policía del Capitolio por amenazarle por publicar una foto suya desnudo. De momento, el republicano de Texas ha pedido perdón a sus votantes, a los que ha asegurado que había enviado la imagen sin ropa después de separarse de su segunda mujer. Sí, ha querido dejar claro que “tuve relaciones sexuales consentidas con mujeres adultas maduras” para distanciarse del caso del candidato de su partido a senador de Alabama Roy Moore, acusado de haber acosado sexualmente a menores hace décadas. En cambio, en los últimos días, ha recibido el apoyo del presidente Donald Trump, al que durante la campaña electoral le acusaron de comportamiento inapropiado 13 mujeres, debido a que su marcha le quitaría un asiento a los republicanos en el Senado, imprescindible para aprobar su reforma fiscal.Su respaldo contrasta con los ataques al senador de Minnesota Al Franken, acusado también de acoso sexual, ya que su marcha le allanaría a los republicanos el camino para aprobar sus proyectos legislativos en esta Cámara del Congreso.

Source: NGT Internacional

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