Al menos 50 muertos en combates entre milicias en Trípoli

El Gobierno libio de Acuerdo Nacional (GNA), apoyado por la ONU, declaró ayer en Trípoli el estado de emergencia después de una intensa semana de combates entre milicias rivales. Se trata de los peores enfrentamientos desde el inicio de la guerra civil libia en el 2014. Según los últimos datos del Ministerio de Salud del GNA, el número de víctimas mortales se elevó a 41, el de heridos a 128, y además 8 personas permanecen desaparecidas.

Para evitar que la situación se salga totalmente de control, el presidente del Ejecutivo libio,

Fayez al-Serraj, decidió formar un gabinete de crisis para gestionar el estado de excepción.

“Se requiere la adopción de todas las medidas militares y civiles para garantizar la seguridad de la población y proteger tanto la propiedad privada como las instalaciones e instituciones públicas vitales”, explicó al-Serraj en un comunicado.

Los enfrentamientos mantienen atrapados sin acceso a la electricidad y al agua corriente a miles de civiles en la capital libia, entre ellos cientos de migrantes ilegales en los saturados centros de detención. Las ONGs han alertado del peligro que corren centenares de migrantes y refugiados, y

han instado a sacarlos lo más pronto posible de los centros de internamiento en Trípoli.

La situación ha ido empeorando en los últimos días cuando entraron en acción las milicias procedentes de otras ciudades, en particular de las ciudades-estado de Misrata y Zintan, y las localidades de Tarhouma y Zawia, está última uno de los núcleos de la mafias que trafican con personas en Libia. Tanto el Consejo de ancianos de Trípoli como la comisión de mediación integrada por las ciudades de Tarhuma, Misrata, Zintan, Zawia y Trípoli han tratado de negociar un alto el fuego, hasta la fecha sin éxito.

El caos y el descontrol que reina en la capital libia facilitó la huida de 400 presos de la cárcel de Ain Zara, que aprovecharon los combates que libran las distintas milicias en Trípoli para huir. Los prisioneros fueron capaces de derribar la puerta por sí mismos ante la falta de carceleros y fugarse entre el fuego cruzado de las numerosas milicias.

Los combates estallaron el pasado domingo en un área densamente poblada del barrio meridional de Salehdin, próxima al antiguo aeropuerto internacional de Trípoli, la pieza estratégica codiciada por los contendientes. La zona está bajo el control de la referida “Séptima Brigada” y de la milicia Al Kani, antes vinculada al ministerio de Defensa del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA), que avala la ONU en Trípoli desde abril del 2016. En el otro bando, combaten las Brigadas Revolucionarias de Trípoli, la Fuerza Especial de Disuasión (RADA), la Brigada Abu Selim y la Brigada Nawassi, todas ellas adscritas a los ministerios de Interior y de Defensa del citado Ejecutivo, al que financia la Unión Europea.

La intensidad de los combates obligó al cierre de las pistas de aterrizaje y despegue de la base aérea de Mitiga, único aeropuerto que estaba en activo en la capital. Desde entonces, más de 60 familias están atrapadas, sin acceso al agua corriente, la electricidad y los alimentos frescos en el llamado “Triángulo Suzuki”, próximo a la base militar de Al Yarmuk, intensamente bombardeado. Miles más se han visto obligados a abandonar sus hogares y buscar refugio en escuelas y hospitales y en los arrabales.

La ONU pidió a las partes dejar de utilizar armas en barrios residenciales, quedarse lejos de todo tipo de violencia y pasar a las negociaciones del alto el fuego. Este domingo, el secretario general de la ONU, António Guterres, condenó el aumento de tensiones en Trípoli y el uso por los grupos armados de “tiroteos no selectivo que provocaron la muerte y lesiones de civiles, incluidos los niños” y recordó que es “una violación del derecho humanitario internacional y de los derechos humanos”

En la misma línea, la Unión Europea expresó su preocupación por el rebrote de la violencia

“La violencia solo puede originar aún mayor violencia, haciendo daño al pueblo libio, no existe solución militar para el conflicto de Libia, que puede eliminarse solo por vía política”, dijo un representante de la UE.

La dualidad de poderes y el colapso del sistema de seguridad en Libia después del derrocamiento del ex presidente Muamar Gadafi en 2011 condujo a un aumento de la actividad de grupos insurgentes armados y de organizaciones terroristas.

Source: NGT Internacional

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