Algo ha cambiado en Washington

Por fin, tras seis años de cruenta guerra civil, que con el tiempo fue derivando en un campo de batalla regional en el que se dirimen los equilibrios del Medio Oriente, tras seis años en los que el régimen de Bashar al Asad ha sobrepasado todas las líneas rojas, la gran potencia que defiende la libertad y los derechos humanos, Estados Unidos, envía un mensaje poderoso. Un mensaje a Asad y al mundo: no es posible una Siria próspera y en paz con el dictador en el poder. Bajo sus pies descansan miles de víctimas inocentes.

Como suele decirse, más vale tarde que nunca. Y es verdad que el último ataque llegó un poco tarde, que podría haberse realizado casi cuatro años antes, cuando se documentó un ataque aún más cruel en Guta, pero lo importante es el mensaje que trasciende, y que Estados Unidos envía a Rusia e Irán, los protectores de Asad. No hay futuro para Siria con el tirano. Hay que recordar que lo ocurrido en Jan Sheijun, donde murieron más de 80 personas por gas sarín, palidece con lo documentado en ese suburbio de Damasco en agosto de 2013, con la espeluznante cifra de más de 1.400 muertos. La responsabilidad de ambas matanzas es de Asad. ¿Qué más hacía falta para que la comunidad internacional reaccionara?

Con este bombardeo y los mensajes posteriores de Washington, se deduce que algo está cambiando en la desgarradora guerra de Siria. Que por fin podemos pensar que quizá Asad tiene sus días contados. Y con ellos, terminarían también las esperanzas de Rusia e Irán de imponer sus voluntades en un país clave para el equilibrio del Medio Oriente. Irán ya cuenta de facto con el control de Líbano a través de su milicia Hezbollah, y que precisamente esta organización chií participa activamente de lado de Asad en Siria. Si se mantiene al dictador, y los grupos chiíes consiguieran mantener sus posiciones estratégicas en Irak, los iraníes establecerían un corredor con Hezbollah desde el Mediterráneo hasta Teherán.

Algo está cambiando en Siria, porque algo ha cambiado en la que es todavía primera potencia del mundo. Ya no está Obama. Es el turno de Trump de mover ficha, y lo ha hecho con fuerza y decisión. Que hayamos asistido a la inacción o a las decisiones erráticas de EE UU y de muchas otras naciones aliadas hasta ahora, no significa que esté todo perdido. Todavía se está a tiempo de revertir la ventaja que los iraníes pretendían obtener con su participación en la guerra. De hecho, el ataque ha dejado una muy buena noticia, y es la reacción cerrada de muchos e importantes países apoyando la decisión de Trump. Desde Londres a Ankara, de Jerusalén a Riad….

Es una unidad pertinente, porque cabe esperar una reacción furibunda de los socios de Asad, y para hacer frente al contraataque verbal, diplomático y hasta bélico de Siria, Rusia e Irán, es necesario que encuentren una posición de firmeza. Y este es un deseo, pues lo cierto es que aún desconocemos si lo que está cambiando en la política estadounidense está aquí para quedarse, o ha sido el arrebato de una noche de primavera de un presidente imprevisible como Trump.

*Fundadora de Fuente Latina

Source: NGT Internacional

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