Bloqueo político a 48 horas de la moción de Sánchez

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se juega su futuro esta misma semana, después de que la presidenta del Congreso, Ana Pastor, confirmase ayer que el debate de la moción de censura del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, se celebrará de manera inmediata, el primer día que lo permite el Reglamento una vez que la iniciativa quedó registrada el pasado viernes. El jueves comienza el debate y el viernes se someterá a votación.

Los movimientos del PSOE y de los partidos independentistas y del PNV no han hecho perder hasta ahora la confianza que dicen tener en su victoria tanto Rajoy como la dirección popular. Mantienen que el acuerdo sin Ciudadanos es «muy difícil». «No está descartado nada, pero es difícil que salga adelante y se pongan de acuerdo tantos intereses», sentenciaban ayer tarde después de que el PNV evitara confirmar si apoyará o no al candidato socialista. Su portavoz, Aitor Esteban, dijo que quienes proponen son los socialistas y tendrán primero que explicar qué «quieren hacer», «con qué mayorías» quieren hacerlo y qué ideas tienen para el País Vasco y Cataluña.

Una de las líneas rojas del PNV es que Sánchez no fije fecha de unas elecciones durante su intervención en el debate, como quiere Albert Rivera, y por ahí parece que no va a haber problema ya que el mensaje que trasladan desde la dirección socialista es que el candidato no se atará las manos con la fecha electoral. Ayer Sánchez insistió, de hecho, en que si prospera la moción, antes de convocar elecciones hay que conseguir estabilidad. Un guiño a sus potenciales aliados vascos y catalanes, aunque el apoyo nacionalista e independentista esté en teoría condicionado a otras exigencias inasumibles para el PSOE como el derecho de autodeterminación.

En cualquier caso, hay un pulso público y un baile privado, y puede ocurrir, a diferencia de lo que sucedió con la moción que presentó Pablo Iglesias, que hasta el momento de la votación todo esté en el aire porque el PNV ya ha anticipado que no fijará posición hasta escuchar el discurso del secretario general socialista. Los vascos se manejan bien en la pirueta, pactan con el PSOE en Ajuria Enea y los Presupuestos de Rajoy. Justifican que no cumplan su compromiso de no apoyar las cuentas de Rajoy mientras siga en vigor el artículo 155 de la Constitución en la razón de Estado, en la importancia de la estabilidad, pero ahora, sin embargo, adelantan que no van a desvelar en qué queda su coqueteo con la moción socialista hasta el último segundo, pese a la inestabilidad que esto genere.

Como informó ayer este diario, el Gobierno justifica la urgencia que ha impuesto en el debate de la moción de censura en el objetivo de minimizar el tiempo de incertidumbre que «provoca la iniciativa socialista». Dentro y fuera de España, porque Rajoy tiene que remitir en las próximas semanas a Bruselas el techo de gasto para el próximo ejercicio, por ejemplo. Ana Pastor acordó ayer por la mañana con Pedro Sánchez las fechas. Es una competencia de la presidenta del Congreso, y el Gobierno niega oficialmente que haya interferido en su decisión. Aunque en la práctica el criterio de Rajoy sí ha tenido por supuesto que ver en lo acordado.

Con estas prisas el Gobierno quiere acotar al máximo la incertidumbre política y económica desde esa confianza que mantienen en que la moción decaerá y Rajoy continuará al frente de La Moncloa. Y no convocará elecciones, aunque tenga que enfrentarse a la apuesta compartida del resto del arco parlamentario por hacerle el vacío y dejar en evidencia la ingobernabilidad. En Moncloa contestan que pueden tirar adelante un año más si no sale la censura con la ejecución de los Presupuestos y el problema catalán en el centro de la agenda.

Los Presupuestos no decaen aunque se imponga la moción de censura, seguirían su trámite. Son una pieza del puzle que tiene su influencia en los movimientos políticos. El PNV acaba de mojarse con su apoyo al Gobierno de Rajoy censurado por Sánchez para sacarlos adelante y apuntarse el tanto de la subida de las pensiones y de las inversiones que siguen llegando al País Vasco. Pero aunque no decaigan con la moción socialista, hay que tener en cuenta que el PP tiene mayoría absoluta en el Senado y podría retrasar su aprobación e introducir enmiendas que luego tendrían que volver al Congreso y habría que ver qué pasaba entonces con el proyecto presupuestario. Además, de salir adelante la moción, se entraría en el absurdo de que el nuevo Gobierno tendría en el mejor de los casos que ejecutar los Presupuestos contra los que votó en el Parlamento.

La oposición insiste machaconamente en que la legislatura ha saltado por los aires, y hasta Rivera solemnizó ayer la ruptura del acuerdo de investidura, pero el Gobierno hace oídos sordos salvo que le tumbe el Parlamento y su discurso se sostendrá hasta la votación del viernes en ofrecer una imagen de serenidad y confianza, y en reiterar que Rajoy no dimitirá en ningún caso porque su objetivo es que la Legislatura pueda agotarse.

Ante el hecho de que ya no pueda contar en ningún caso con su socio de investidura, desde el Grupo Popular destacan que Ciudadanos sólo ha apoyado al PP en el 56 por ciento de las iniciativas que se han debatido en los dos últimos años y a partir de ahora cada grupo deberá «retratarse» en el día a día en función de su estrategia. Oficialmente el discurso pasa por quitar relevancia a la soledad y a la presión de la oposición, aunque de puertas adentro queme la preocupación porque esta situación crítica «desangre» al partido. Entretanto, en la guerra política externa toda la artillería del Gobierno descansa estos días en atacar al candidato socialista, al que acusan, entre otras cosas, de presentar esta moción sólo para ganar protagonismo en un momento en el que las encuestas se empeñan en negar que sea capaz de rentabilizar a su favor la debilidad del Gobierno o los casos de corrupción judicializados. En Antena 3, el coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maillo, subrayó ayer que hay «cierre de filas» en el partido con Rajoy, que «evidentemente» no va a dejar la Presidencia del Gobierno por una sentencia –la de Gürtel– que, además, «no es firme». «Quien pretenda dar por muerto a Rajoy o al Partido Popular o simplemente subestima al PP o se equivoca». También negó que le hayan pedido un Congreso extraordinario para relevar a Rajoy.

Source: NGT

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