Bolsonaro propone asfixiar a Venezuela con un embargo

En su primer decreto como presidente, el ultraderechista Jair Bolsonaro aumentó un 4,61% el salario mínimo. Ahora los trabajadores brasileños cobrarán al menos 998 reales (unos 224 euros). Pero hay letra pequeña. La cifra es menor a la que se había aprobado en el presupuesto del Gobierno saliente, que pretendía elevarlo por encima de los 1.000 reales.

Ayer también el secretario de Estado de EE UU, Mike Pompeo, se reunía con el nuevo ministro de Exteriores brasileño, Ernesto Araújo. Según pudo saber LA RAZÓN de fuentes diplomáticas brasileñas, se trata de una estrategia contra lo que denominan «el nuevo Eje del Mal». «La cabeza principal» es Venezuela, pero le siguen Cuba y Nicaragua.

Para Pompeo, son tres países que no tienen valores democráticos compartidos. «Tenemos la oportunidad de trabajar juntos contra los regímenes autoritarios», dijo sobre las relaciones entre Estados Unidos y Brasil. El jefe de la diplomacia estadounidense destacó que Washington comparte con Brasil «un profundo deseo de traer la democracia» a Venezuela.

«Tuvimos la oportunidad de hablar también sobre las amenazas en Venezuela, y sobre nuestro profundo deseo de traer la democracia de vuelta a Venezuela», afirmó Pompeo, que asistió el martes a la investidura de Bolsonaro y permanece en Brasil. Se trata de una nueva guerra fría abierta en el Continente, donde Brasil podría jugar un papel predominante al ser vecino del enemigo, Venezuela. A consecuencia de la galopante inflación y a la crisis de desabastecimiento en su país, los venezolanos buscan alimentos, medicinas y artículos de higiene en Brasil. Esa demanda tiene un fuerte impacto en el comercio local.

Al menos 449 empresas brasileñas han decidido dejar de exportar sus productos a Venezuela debido a la «creciente dificultad» para cobrar luego por ellos. De hecho, en 2017 las importaciones en Venezuela cayeron un 33,84% respecto al año anterior. Sin embargo, Brasil sigue siendo el segundo exportador respecto al PIB. El primero es Colombia. Las importaciones en Venezuela en los últimos años han caído respecto a 2016 como resultado de la crisis económica. Principalmente, Brasil exporta caña de azúcar, café y pollo.

Es por eso que con Estados Unidos, según las mismas fuentes diplomáticas consultadas, se estaría trazando una «operación bloqueo». Brasilia dejaría de exportar mercancías a Venezuela de una manera escalonada. A cambio, Washington empezaría a comprar más petróleo a Petrobras, la empresa nacional brasileña, que empieza a resurgir de nuevo y dejaría también de adquirir crudo caribeño de PDVSA. EE UU y Brasil son, paradójicmanete, dos de los mayores socios comerciales de Venezuela. Si deciden dejar de lado las transacciones con el régimen de Nicolás Maduro, será el fin de su régimen en materia económica. Israel también entraría en juego importando crudo de Brasil a cambio de tecnología destinada a la agricultura. La intervención militar, por ahora, queda descartada.

Además ambos países seguirán presionando para que Caracas sea expulsada de la Organización de Estados Americanos (OEA), algo que es poco probable, porque se necesitan 18 votos.

Mano dura, libre mercado y Dios, el plan de Jair Bolsonaro en Brasil. El presidente se mantiene fiel a su discurso, siguiendo una clara línea delimitada por EEUU, la misma senda en medidas económicas pero también, en lo que se refiere a política internacional. «Junto a Dios mejoraremos, cambiaremos el mundo» respondió el ex militar a las felicitaciones del presidente Donald Trump.

Source: NGT Internacional

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