Chabelita y Albalá, casados un año más para poder divorciarse

Chabelita y Alejandro Albalá ha sido la pareja en discordia por excelencia. Tras varios años de noviazgo, las idas y venidas se han hecho habituales en los jóvenes que siempre acababan volviendo juntos contra viento y marea. Tanto era así, que en junio de 2016 sellaban su compromiso para siempre con un romántico «sí, quiero» en las exóticas playas de Cancún, un paraíso que se ha convertido en un verdadero infierno a raíz de su reciente ruptura.

La pareja se separaba oficialmente en febrero, según informa su abogada, pero no ha sido hasta el pasado lunes cuando la demanda se presentaba en el juzgado de familia de Sevilla, lugar designado al encontrarse allí el único domicilio legítimo de ambos. En un principio, la ruptura fue amistosa y hubo conversaciones que de poco sirvieron porque de nuevo volvió la tempestad que hizo que cortaran la comunicación totalmente. Un hecho que dificulta aún más, si cabe, el procedimiento.

En México no existe la separación por poderes como sí en nuestro país y, al ser españoles, han inscrito el matrimonio en el Registro Central Español al igual que el propio divorcio cuando se dictamine la sentencia, hecho que no se producirá antes de un año. Para resolver el pleito conyugal, los dos deben estar domiciliados en el país, cuyas vistas para su disolución deben ser presenciales, según las leyes mexicanas, lo que implicaría instalarse en cualquier ciudad del Imperio Azteca. Un hecho difícil de imaginar ya que «ninguno de los dos estaría por la labor de viajar al lugar donde decidieron casarse», como aseguran personas cercanas a ellos. En especial Albalá, desaparecido desde que anunciara su separación, motivo que desconcierta al entorno Pantoja al desconocer cuales podrían ser las pretensiones del ex marido de Chabelita en relación a los beneficios del acuerdo de divorcio pendiente de redactar.

Según confirman allegados a la pareja: «La boda fue una chiquillada, pero los efectos legales son importantes. Ni ellos sabían lo que hacían y pensaban que era un trámite social como los que se casan por el rito balinés o zulú». Una niñería que, sin embargo, ha traído consigo beneficios, ahora pendientes de repartir, por las numerosas exclusivas que han dado durante los cinco meses que fueron marido y mujer.

Isabel Pantoja ha sido una de las más afectadas por la inconsciencia de su hija, pero ello no la ha detenido para actuar con la ayuda de la abogada Cynthia Ruiz, quien lleva el caso.

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