Christopher Dottie: «España podría liderar la nueva forma de relacionarse con Reino Unido»

-¿Cómo afronta la Cámara de Comercio británica en España la activación del Brexit?

-El Brexit es algo negativo que va a causar daño al comercio libre y tendrá efecto en empleos y salarios. Pero hay muchas variaciones del Brexit. El problema es que es una negociación más política que económica y las empresas ven que sus prioridades están en segundo plano. Para tener éxito, las empresas necesitan flujos de talento, poca burocracia y bajos aranceles.

-Da la sensación de que el Gobierno británico está improvisando porque no tenía un “plan B” por si ganaba el “Brexit” en el referéndum…

-No veo un plan. Cameron impidió a su Gobierno preparar planes de contingencia por si perdía el referéndum. Estamos empezando desde cero. Las empresas tenemos la oportunidad de influir no sólo en el Gobierno de Reino Unido, sino en el de España y el resto de los países europeos.

-¿Esta incertidumbre puede perjudicar las inversiones bilaterales?

-El mundo político y el empresarial se desarrollan en tiempos diferentes. No creo que las empresas vayan a esperar dos años de negociaciones políticas para hacer sus planes. El impacto negativo podría venir en el caso de una negociación no exitosa. Si hay aranceles o limitaciones en el flujo de productos y servicios, sí sería negativo. De momento, las empresas están poniendo en marcha planes de contingencia. Por ejemplo, algunas empresas británicas se han instalado en España, no sustituyendo su sede de Reino Unido, sino como un añadido para tener una base dentro de la UE.

-¿Aún es posible que Reino Unido permanezca en el Mercado Único europeo?

-Es posible. El problema será cómo comunicaría el Gobierno británico a sus votantes los beneficios y si los cambios no son muy dramáticos en los problemas que les interesan. Entiendo que el Gobierno quiere tener control sobre la inmigración del país. Sería posible plantear que todos los ciudadanos europeos tengan dercho a entrar y vivir en Reino Unido a menos que hayan cometido delitos y no puedan usar los servicios sociales durante los primeros seis meses. Se puede imaginar un control más flexible de inmigración para tener acceso al mercado único. El Gobierno quiere explicar que el control migratorio depende de Londres y los Veintisiete quieren poder decir a sus ciudadanos que hay un vínculo muy fuerte entre la libre circulación de personas, bienes y servicios. No es fácíl. Está en juego la credibilidad de los Gobiernos, pero hay soluciones intermedias entre el control de la inmigración y un comercio libre.

-¿Cómo se pueden garantizar esos derechos de los tres millones de ciudadanos comunitarios que viven actualmente en Reino Unido?

-Para los residentes actuales, habrá un acuerdo relativamente sencillo. No va en beneficio de nadie retirar los derechos a los actuales residentes. Creo que no hay motivos de preocupación para los británicos en España y los españoles en Reino Unido porque hay un beneficio mutuo de alcanzar un acuerdo.

-¿No temen las medidas discriminatorias anunciadas por el Gobierno británico contra los trabajadores extranjeros?

-Las empresas británicas a veces tienen problemas de encontrar el talento que buscan en ciertos sectores, por eso cualquier limitación en la contratación podría perjudicar al éxito de la negociación. Si se llevara a cabo esta medida sería por motivos políticos, no para ayudar a las empresas. La discriminación positiva o negativa basada en la nacionalidad perjuicaría potencialmente a los negocios.

¿Que preferirían las empresas, el modelo noruego o el modelo suizo?

-Para las empreas lo más importante es el acceso al mercado, por lo que el noruego es óptimo para nosotros, aunque sería una pena no participar en la toma de decisiones, pero algún sacrificio habrá que asumir para mantener el acceso al mercado de ocnsumo más grande del mundo.

-¿El Brexit es irreversible?

-La gran mayoría de los británicos reconoce que se debe implementar lo que se ha decidido. Salir de la UE no implica la necesidad de causar más daños de los necesarios. Un Brexit más blando, con acceso al mercado único y flujos de migración conrtolado, sería una salida minimizando los daños económicos.

-¿Son suficientes los dos años previstos para concluir una negociación?

-La mayoría de negociaciones que duran años y años es porque se busca una convergencia de regulaciones, pero no es el caso. El día después de la salida de la UE, todos los productos y servicios británicos son adecuados para el mercado europeo. Es una negociación compleja, pero menos en los detalles y más en los conceptos. La discusión en sí de cómo se aplican las normas en cada sector será relativamente fácil porque ya estamos cumpliendo en todo.

-Tras salir de la UE, Londres tendrá que negociar un acuerdo comercial con países terceros. ¿Este largo proceso no será lesivo para las empresas y las exportaciones británicas?

-Tendremos que adaptarnos a la realidad que se nos presenta. Es cierto que las empreas ya están haciendo negocios fuera de la UE y en algunos sectores sin el régimen europeo. Los acuerdos comerciales con otros países o continentes no necesariamente generan negocio, pero sí oportunidades. El Gobierno dice que los acuerdos sólo cambiaran de forma relativa, pero lo cierto es que es un proceso que no se puede abordar hasta la salia de la Unión Europea.

-¿Quién pierde más con esta separación, Reino Unido o la UE?

-Como en cualquier divorcio, no es especialmente útil hablar de cuál de los esposos está más triste o más dañado. Lo que está claro es lo mucho que Reino Unido ha aportado a la Unión Europea, no sólo en comercio, sin en valores y credibilidad en muchos sentidos. Hay un país por un lado y 27 por otro, por lo que el dolor está más repartido y, por tanto, suavizado en la UE. Reino Unido es quizás quien tien más que perder, pero tal vez tenga mayores oportunidades a largo plazo. Es importante que la Unión Europea reflexione sobre el futuro y me gustaría que España tuviera un protagonismo en esta situación. Es uno de los países más importante de Europa, aún más después de la salida de Reino Unido. Me gustaría que España demostrara liderazgo político en esta situación y proponga una nueva forma de relacionarse con Reino Unido.

-¿Temen que la UE intent castigar a Reino Unido?

-Hay un instito politico de los Veintiseite de garantizar el futuro de la UE. Sinceramente, no deberían sentirse preoucapados con peleas de salida, sino en facilitar la vida de otros países. Hay un temor de contagio. En caso de que Reino Unido transmita la sensación de que se ha beneficiado de abandonar el bloque, tiene quizás menos sentido para otros países permanecer.

¿Es realista la amenaza británica de convertir al país en un paraíso fiscal?

-En un mundo globalizado, todos los países están buscando su ventaja competitiva por costes o por calidad. Reino Unido deberá elegir su futura política industrial para el futuro. Todo país tiene el derecho de elegir su régimen tributario. Es psosible, aunque no sería la opción que yo elegiría.

Source: NGT Internacional

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