Condenado a seis años de prisión por difundir «la yihad de la palabra» en «la guerra de Facebook y Twitter»

La Audiencia Nacional ha condenado por colaboración con organización terrorista a seis años de prisión a un ciudadano marroquí detenido en Valencia en 2016 “que ejercía el yihadismo de las palabras” a través de las redes sociales -en lo que él mismo calificó como “la guerra del Facebook y del Twitter”– favoreciendo los postulados del Daesh, justificando sus acciones y llevando a cabo acciones de reclutamiento de futuros adeptos. El tribunal considera que, tras “un profundo y larvado proceso de radicalización”, Abdallah Lachiri asumió completamente el ideario del Daesh hasta el punto de constituir en sí mismo “una célula local autónoma” que constituía una prolongación de la organización yihadista.

Los magistrados subrayan que el procesado ensalzaba esa labor de adoctrinamiento insistiendo en sus comentarios en Facebook (donde llegó a disponer de trece perfiles) en que “la yihad de la palabra y la valentía en la opinión no es menos que la yihad de las balas”, una “guerra” en las redes sociales que, se ufanaba, “causa insomnio a los enemigos”. Así, “la justificación de las acciones y medios violentos del Daesh” y las “adhesiones inquebrantables” de adeptos y simpatizantes que le consideraban un “sheik” (jeque o viejo sabio) no tienen, según el tribunal, otra razón de ser que ese proselitismo yihadista que no puede confundirse con “una religiosidad mal entendida”. Sin embargo, para la Sala esa conducta no es suficiente para condenarle, como pedía la Fiscalía, por un delito de integración en organización terrorista.

La Sección Primera de la Sala de lo Penal hace hincapié, además, en que Lachiri hacía gala de un “compromiso personal evidente” ya que se mostró dispuesto “a que sus hijos reventaran Francia”, tras los atentados contra la revista Charlie Ebdo en París.

El acusado, abunda el tribunal en el relato de hechos probados, “ha venido desarrollando de manera sostenida en el tiempo la estrategia y las acciones terroristas de Daesh a través de acciones de propaganda, selección y reclutamiento de futuros adeptos. Aprovechaba los debates que suscitaba en sus intercambios en la red para ojear potenciales candidatos, además de realizar tareas de propaganda, elaboración y difusión de mensajes antisemitas, de incitación al odio, de justificación y enaltecimiento de la yihad, la violencia y el sacrificio total llegando al martirio terrorista, incluyendo el menosprecio o humillación de las víctimas de los atentados”.

Su papel “relevante y principal” dentro del aparato de propaganda del Daesh venía acompañado también de la selección de potenciales “candidatos”, simpatizantes con la causa yihadista que asumieran y participasen de los medios y procedimientos violentos propios de la organización terrorista en concordancia con sus líneas estratégicas y que, llegado el caso, podría incluir la comisión de atentados.

Source: NGT

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