Cospedal, mujer de partido «a las duras y a las maduras»

María Dolores de Cospedal se ha decidido finalmente a luchar por el liderazgo del PP tras una década como número dos de Mariano Rajoy, un puesto desde el que ha tenido que hacer frente a algunos de los momentos más duros para el partido.

Y con ese aval, el de haber estado a las duras y a las maduras en la dirección del PP liderado por Rajoy, quiere Cospedal ahora ganarse el voto de los militantes en primera instancia, y de los compromisarios en segunda, para presidir el partido.

La secretaria general pondrá en valor también sus otros cargos y su experiencia en escenarios diversos, desde el gobierno castellanomanchego que presidió de 2011 a 2015, hasta el Ministerio de Defensa del que ha sido titular algo menos de dos años.

Y subrayará, como ha dicho al presentar su candidatura, que ya ha ganado elecciones.

Cospedal (Madrid, 1965) ha dejado claro esta mañana que teme una dura contienda. Concurre, ha subrayado, “para ganar”.

Y también en su discurso ha dado cuenta, señalan los suyos, de su tenacidad y su fortaleza, cuando ha recordado que ha dado la cara, que se la han “partido varias veces” y se ha mostrado convencida de que lo volverán a hacer a pesar de lo cual siempre se ha vuelto a levantar.

La secretaria general de los populares ha elegido la tierra donde creció, Castilla-La Mancha, y la organización territorial que preside para anunciar esta decisión con la que pone fin a la incertidumbre que ella mismo provocó cuando, nada más anunciar Rajoy su marcha, admitía que estaba en un momento “vital” en el que debía reflexionar sobre su futuro.

Con el liderazgo del PP quiere Cospedal culminar una carrera política que comenzó en los gobiernos de José María Aznar, en los que fue subsecretaria de dos ministerios, y continuó en la Comunidad de Madrid que presidía Esperanza Aguirre, como consejera de Transportes.

En 2008, en el convulso congreso de Valencia en el que renovó el liderazgo del partido, Mariano Rajoy apuesta por Cospedal para la Secretaría General.

Después vendrían las victorias de las municipales y autonómicas de 2011, que entre otros gobiernos dieron a Cospedal el de Castilla-La Mancha, y la mayoría absoluta en las generales de ese mismo año que llevó a Rajoy a La Moncloa.

Aquellos fueron los mejores momentos para Cospedal, pero pronto llegaron malos tiempos para el PP, no solo por los reproches a las duras medidas que tomaba el Gobierno de Rajoy para atajar la crisis. Lo peor fueron los casos de corrupción.

Como secretaria general, Cospedal tuvo que dar la cara defendiendo al PP y a Rajoy ante más de una hecatombe judicial, especialmente por la trama Gürtel y los “papeles” de Bárcenas.

La secretaria general, incluso, se ha enfrentado en los tribunales al extesorero, en defensa de su derecho al honor. Y le ha ganado.

Pero la famosa “indemnización en diferido”, explicación que empleó para detallar el despido de Bárcenas, la sigue persiguiendo.

Aquel fue un periodo de mucho desgaste para ella, muy criticada en la oposición pero también desde algunos sectores del PP, en un momento en el que hubo además distanciamiento entre el partido y el Ejecutivo.

Mientras, como presidenta de su comunidad, Cospedal aplicó con más rigor que nadie las recetas de ajuste para controlar las cuentas públicas.

En mayo de 2015, perdía la mayoría absoluta en Castilla-La Mancha por un escaño, y un pacto de los socialistas y Podemos la dejó fuera del Gobierno regional. En el conjunto del país el PP perdió buena parte de su poder territorial en toda España.

Rajoy decidió entonces mantener a Cospedal como ‘número dos, pero llenó la cúpula del partido de caras nuevas en su remodelación de junio de 2015, entre ellas la de Fernando Martínez-Maíllo.

En las elecciones de diciembre de 2015, y en las posteriores de junio, Cospedal llegó al Congreso de los Diputados, y ya nadie dudó de su entrada en el Ejecutivo. Cuando finalmente Rajoy formó Gobierno la nombró ministra de Defensa. Y ya entonces ella dejó claro que quería seguir en Génova.

Después, en el congreso del partido celebrado en febrero del año pasado, Rajoy mantenía a su ‘número dos’ pero apostaba por Maíllo, nombrándole coordinador general, para el día a día del partido.

Trabajadora incansable, valiente y generosa. Así la describen los suyos, que recalcan que Cospedal ha sido en estos año la mayor defensora del PP, de su historia y de sus valores. Y también de Rajoy.

Cuando el partido perdió el Gobierno el pasado tras la pérdida del Gobierno, Cospedal tenía que tomar una decisión: Si pugnaba por el liderazgo.

Muchos creen que si Alberto Núñez Feijóo se hubiese presentado, Cospedal le habría apoyado y no habría dado el paso. Pero el presidente gallego se ha quedado fuera de la carrera.

Ahora la contienda estás más abierta que nunca, porque Cospedal tendrá que medirse no ya solo con Pablo Casado, miembro, como ella, del Comité de Dirección del PP, y otros candidatos.

Tendrá que batallar sobre todo con la que ha sido siempre, según coinciden los populares, su rival dentro del partido, Soraya Sáenz de Santamaría. Y a ver quién gana.

Source: NGT

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