Cospedal se plantea liderar la candidatura europea del PP

Uno de los principales «deberes» que Pablo Casado tendrá que afrontar tras este agosto sin tregua para él será el futuro de María Dolores de Cospedal, uno de los referentes de las bases del partido y, a la postre, importante artífice de la «revolución» que ha llegado a la planta noble de Génova 13 tras el Congreso de la sucesión de Mariano Rajoy.

«Cospedal será lo que ella quiera». Así de tajante se muestra un miembro de la nueva dirección, que reconoce no solo el respeto de la militancia a quien ha sido su secretaria general, sino su experiencia y profesionalidad, demostradas tras décadas de servicio público: «Otra cosa, claro, es si ella desea ser algo más en el PP de lo que ha sido y es, o decide que su carrera política no tiene más recorrido».

Porque, ciertamente, aunque desde su entorno (tras superar el fiasco inicial de la primera vuelta de las primarias, cuando su intención fue «tirar la toalla») se haya afirmado que continuará en política, de su boca no ha salido el mensaje inequívoco de que desee quedarse, aunque haya aceptado presidir la prestigiosa e influyente Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso y eso llene de optimismo a sus partidarios, al menos a corto plazo.

Sobre la mesa, Cospedal maneja dos posibilidades: o afrontar un nuevo reto político en un terreno inexplorado o abrir una nueva etapa fuera de la política, donde las ofertas para incorporar a una abogada del Estado como ella no son pocas. Y ambas interrogantes las asume, desde una premisa fundamental: no le mueve ego alguno. María Dolores de Cospedal lo ha sido todo, en un claro ejemplo de dirigente pública «hecha a sí misma». Subsecretaria en el Ministerio del Interior, consejera de la Comunidad de Madrid, presidenta de Castilla-La Mancha, secretaria general del PP y reconocida ministra de Defensa. De todos sus encargos ha salido con una valoración bien alta. Un currículum que pocos pueden igualar en este país.

No tiene necesidad de precipitarse. Este mes de agosto irá perfilando su futuro en compañía de su esposo (y su mejor asesor) Ignacio López del Hierro. La dirigente popular es persona muy hermética. Quienes la conocen la definen como «amante de sus silencios», por más que los silencios hayan sido tantas veces gritos atronadores los últimos años. Así que descifrar sus intenciones es ahora misión imposible.

Dos argumentos militan a favor de que encabece la candidatura europea del PP (si bien hay otra candidatura de tronío, la del Ayuntamiento de Madrid, que le vendría como anillo al dedo): ejercer en Bruselas tareas muy distintas a las vividas estos años, y afrontar inmediatamente una campaña electoral que la llevaría a diferentes rincones de España para impulsar a todos los candidatos en ayuntamientos y autonomías, dado el carácter de lista nacional de los comicios al Parlamento Europeo. Si de algo salió muy confortada María Dolores de Cospedal durante el recorrido que hizo por las sedes populares en la primera vuelta de las primarias fue del recibimiento efusivo que le expresaron sus compañeros allí donde acudió. Ahora se repetirían esas gratificantes sensaciones.

Al frente hoy del Grupo Popular Europeo la esperaría Esteban González Pons, quien por su trabajo en el propio seno de la UE, su dedicación y su apuesta por un europeísmo decidido frente al populismo y las pujantes ultraderechas se ha ganado un reconocimiento casi unánime. Y, si así lo desea, el derecho a un papel relevante en la importante candidatura europea que diseñe Pablo Casado. Sin embargo, él sabe como pocos las presiones que existen para que Casado le convenza de volver a su tierra, donde consideran que «es el único» capaz de recuperar para el PP el emblemático Ayuntamiento de Valencia. El relanzamiento en la Comunidad Valenciana es clave en las expectativas del nuevo líder si desea recuperar las llaves del Palacio de La Moncloa.

Mientras, si alguna prioridad pasa por la cabeza de la ex secretaria general (que tan decepcionada e incluso traicionada se ha sentido por personas de las que nunca hubiera esperado que la «dejasen tirada») es tutelar el PP de Castilla-La Mancha para poner fin al «experimento Frankestein» del socialista Emiliano García-Page y Podemos… si bien tiene decidido desde hace tiempo que no repetirá una cuarta vez al frente de la lista autonómica. A este respecto no habrá sorpresas.

Con todo, sea cual sea la decisión que Cospedal tome tras su meditación en familia, desde el nuevo equipo del PP se lanza un mensaje: Casado desea que cuando termine de deshojar la margarita, la hoja que quede viva sea un sí decidido que le permita contar con ella para los desafíos que esperan al partido. El curso próximo se presenta con tres vitales citas electorales (autonómicas, municipales y europeas) y la vista puesta en el previsible adelanto que sobrevuela Andalucía y el conjunto de España.

Source: NGT

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