Cuando tu jefe te dice a quién no tienes que votar

¿Qué pasaría si usted recibiera una carta del presidente de su empresa en la que éste le pide encarecidamente que no vote por tal o cual candidato en las próximas elecciones generales? Lo que parece a todas luces una idea descabellada en España no lo es en absoluto en México, donde la posible victoria del candidato Andrés Manuel López Obrador en las presidenciales del 1 de julio parece más cerca que nunca.

La última encuesta otorga al dirigente de Morena una intención de voto superior al 50%. Existe el temor entre un grupo de grandes empresarios que el candidato izquierdista revoque las reformas económicas emprendidas por el actual mandatario Enrique Peña Nieto. Hasta el punto de que varios poderosos empresarios han enviado una carta a sus empleados en la piden abiertamente que no se vote por el AMLO, como se le llama a López Obrador en México.

Germán Larrea, presidente del Consejo de Grupo México y el segundo hombre más rico de México en la lista de Forbes, asegura en una misiva a sus trabajadores que López Obrador nacionalizaría empresas si llega a presidente de México, y que revocaría las reformas energética y educativa: “Si este modelo económico populista, en donde todo supuestamente pertenece y proviene del Estado y en el que se ofrece regalar sin trabajar, se llegara a imponer en México, se desincentivarían las inversiones afectando gravemente los empleos y a la economía, se devaluaría nuestra moneda y se provocarían fuertes alzas de precios en productos y servicios”.

Otras empresas que han pedido a sus empleados “razonar su voto” son la firma de tiendas departamentales El Palacio de Hierro, Herdez, Grupo Vasconia y Femsa. En la carta de José Ramón Elizondo, presidente de Vasconia, se dice: “Todos estamos muy enojados con nuestros políticos, por la corrupción, la impunidad, inseguridad, malos servicios y la falta de oportunidades, y todo ello puede llegar a nublar nuestro juicio y llevarnos a tomar un camino populista que resulta muy atractivo para mucha gente, pero que ha probado ser equivocado y ha afectado a la población, especialmente a la más desprotegida”.

López Obrador se ha referido en el pasado a Larrea como integrante de lo que el izquierdista califica como “la mafia del poder”. Larrea, que da trabajo a 50.000 empleados, asegura que “tomará las medidas necesarias para continuar con el negocio, como el desendeudamiento en dólares y la cautela de inversiones futura”, y recomienda a la plantilla que “tomen las mismas medidas en el cuidado de su gasto familiar (….) Cuidemos todos a nuestra empresa que es nuestra fuente de trabajo, sustento familiar y bienestar”.

Este fin de semana, AMLO trató de lanzar un mensaje positivo a la patronal: “Los empresarios ayudan mucho, no se podría pensar en un plan de desarrollo para impulsar la actividad productiva, para que haya empleo y bienestar sin los empresarios”, dijo el candidato tras un mitin en el municipio de Tecámac, en el Estado de México. El que fuera jefe de gobernación de la Ciudad de México aseguró que “los empresarios no tendrán problemas en nuestro gobierno, van a ser respetados, se va a buscar la convergencia del sector privado, con el sector público y con el sector social”, apuntó.

A tenor de las últimas encuestas, en las que López Obrador sigue ampliando la brecha con el segundo candidato, Ricardo Anaya, la campaña de los empresarios no ha surtido el efecto deseado. Diversos analistas mexicanos han asegurado durante la campaña electoral que la presión desde diversos ámbitos para evitar el voto al candidato izquierdista ha sido uno elemento más en parte del electorado para apoyar al líder de Morena.

Source: NGT Internacional

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