Cuatro razones para continuar soñando

La decisión de rescatar a los niños, tomada por la mañana de ayer, tras comprobar que las zonas «dos» y «tres» del interior de la cueva habían reducido su volumen de agua, suponía un enorme reto: rescatar con vida a los primeros cuatro niños que llevaban más de dos semanas atrapados en la cueva. Empezaba una misión que ha mantenido a toda Tailandia y buena parte del planeta en vilo.

Las buenas noticias llegaban a media tarde de ayer. Todavía no era oficial, pero el rumor y la alegría corrían como la pólvora. Los dos primeros niños acababan de salir de la cueva sobre las
18:00 (hora local tailandesa), dos horas antes de lo previsto. Empezaron a entrelazarse diversas informaciones, y a falta de confirmación oficial, crecía la confusión. Se hablaba, incluso, de un tercer niño que se encontraba en el último tramo cerca de la salida de la cueva. Todo apuntaba a que la «operación Rescate» iba viento en popa y que los chicos pronto podrán abrazar a sus familias de nuevo.

De entre toda la confusión, lo único cierto fue el dispositivo creado para la evacuación de los niños. En cuanto salieron de la cueva, fueron atendidos en un control médico de campaña situado en la zona de la gruta y se les asignó un color para avisar del modo en que debían ser trasladado hacia el hospital, dependiendo de su estado de salud. Los que se encontraban en un estado aceptable o medio fueron asignados con colores verdes y amarillo, y fueron desplazados en ambulancia hacia la base de helicópteros cercana, y desde allí les trasladaron al hospital. Si, por el contrario, se le asignó el color rojo, fueron trasladados directamente en helicóptero desde la cueva hacia el hospital. El trayecto es de aproximadamente diez minutos

Los hospitales llevan horas preparados para recibir a los niños. Se han protegido los alrededores y se han tapado los posibles huecos de visión para salvaguardar la privacidad de los menores. La expectación era máxima. Medios nacionales y extranjeros se agolpaban en las proximidades del hospital para esperar la llegada de los menores. Otros tantos curiosos se acercaban a las inmediaciones para vivir el acontecimiento que tanto han esperado durante toda esta aventura.

Una hora y media más tarde, la noticia ya era oficial. La televisión pública tailandesa confirmaba que dos ambulancias iban de camino a la zona donde se encuentran los helicópteros para ser transportados al hospital. Al llegar les esperaban dos ambulancias para trasladarlos al interior del hospital. Era el fin de una odisea que había comenzado para ellos el pasado 23 de junio, cuando una inocente excursión a una cueva se convirtió en una trampa mortal.

Los niños han sido atendidos en un área cerrada del hospital alejados de curiosos. Allí se encontraban sus familiares, esperando impacientes a que el que entrara por esa puerta fuera su hijo. Pocos minutos después, llegaron nuevas informaciones desde la salida de la cueva: otros dos niños habían salido. Volvieron a cruzarse informaciones respecto al número de niños que habían salido del interior de la gruta. Finalmente, se confirmaba que son otros dos niños, lo que eleva a cuatro los rescatados en el día de ayer. Se repitió el mismo acto que el ya vivido con sus compañeros. El tercer niño llegó al hospital en helicóptero, una señal de que su estado de salud es crítico. El cuarto fue trasladado directamente en ambulancia Según los medios locales, los rescatados serían Nattawut Thakamsai, Prajak Sutham, Pipat Bodhi y Pheeraphat Sompiangjai. Uno de ellos se hallaría en estado crítico.

El gobernador de la provincia de Chiang Rai, Narongsak Osottanakorn, sobre las 20:50 confirmó la noticia: «Hoy [por ayer] todo ha salido perfecto». Además, anunció que se encuentran en el hospital a salvo, en la planta octava. Agradeció a todos por su trabajo y mencionó que el resto de los niños tendrán que esperar. «Es el momento de reponer los tanques de oxígeno y preparar todo para la próxima misión». Comienza la tarea de estudiar cómo ha ido el rescate, estudiar los próximos movimientos y aplicar los cambios necesarios para mejorar en la siguiente actuación. «De momento hay que esperar», concluyó, dando por finalizada la operación ayer.

En cuanto al número de buzos profesionales que han trabajado en las labores de aprovisionamiento y rescate, han sumado un total de 90, de los cuáles 50 son extranjeros y 40 tailandeses. Respecto a esta primera misión han intervenido trece buzos internacionales y cinco buzos tailandeses, aunque sólo diez han sido los encargados de acompañar y guiar a los niños provistos de máscaras de buceo integral para facilitarles su salida. Las misma máscaras utilizadas durante sus sesiones de entrenamiento. Para salvaguardar a los niños ha sido utilizada la técnica de agarre, cargando los buzos con ellos y restando así riesgos en su salida. Como bien anunciaban, la posibilidad de poder andar por las áreas «dos» y «tres» por la reducción de agua, ha acelerado su salida. Todo apunta que en un plazo de diez horas se reanudaran los trabajos de rescate y se procesa a intentar salvar a otros cuatro niños.

«Unidos, vamos a llevarles a casa», publicaron ayer en un mensaje en la red social Face-book los cuerpos de elite tailandeses. La salida de los primeros cuatro niños llenan de esperanza las previsiones anunciadas. Tailandia continúa un día más con el corazón encogido esperando a que sus héroes, los «trece jabalíes salvajes» abandonen la oscuridad para volver a llenar de luz sus vidas y la de todos sus seres queridos.

Source: NGT Internacional

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