Díaz cae y el PP aguanta el «sorpasso»

Andalucía será el territorio encargado de romper el hielo electoral de un ciclo que anticipa una concatenación, nada menor, de convocatorias a las urnas. El feudo tradicionalmente socialista parece una opción segura para que el PSOE teste el «efecto Moncloa» y mantenga, otro mandato más, su hegemonía de 40 años en el poder. Susana Díaz optó el pasado día 8 por anticipar los comicios, previstos para marzo de 2019. Un adelanto técnico enfocado en desligarse del influjo del conflicto catalán y de la inminencia de la sentencia de los ERE, que exprime –además– la debilidad de sus rivales políticos al máximo.

Sin embargo, esta gestión de los tiempos también le pasa factura a Díaz, que por segunda vez recurre al adelanto por motivos estratégicos (ya lo hizo en 2015 tras romper con IU). Según la última encuesta de NC Report para LA RAZÓN, la presidenta de la Junta revalidaría el poder, con 45 escaños, pero acusa el desgaste y perdería dos diputados. El PP mantiene su defensa numantina de la segunda fuerza, con 28 escaños, a pesar de la pujanza de Ciudadanos (14). Los cinco diputados que pierden los populares los recogen los naranjas, aunque les resultan insuficientes para materializar el ansiado «sorpasso». La coalición de Podemos con IU, Adelante Andalucía, les reporta un beneficio electoral que se traduce en dos parlamentarios más que cuando concurrieron por separado hace tres años. Por bloques ideológicos se produce una redistribución perfecta, el espacio que retrocede el bipartidismo (dos escaños el PSOE y cinco el PP) favorece la expansión de las nuevas fuerzas.

La nueva convocatoria electoral le permite a Susana Díaz apuntalar la primera posición, con 45 escaños y el 36,6% de los sufragios, aunque se deje dos diputados y 23.278 votos respecto a 2015. La presidenta andaluza sería la opción inequívoca de gobierno –una alianza de PP y Ciudadanos solo sumaría 42 diputados–, pero sigue sin ser autónoma por sí misma para garantizar la estabilidad. A diez escaños de la mayoría absoluta (55), el PSOE andaluz necesitará la muleta de Adelante Andalucía o Ciudadanos para poder gobernar. Si bien las elecciones anticipadas le permiten a Díaz distanciarse de la problemática catalana y de la gestión que el Gobierno está haciendo de la misma, el clima preelectoral que lo abarcará todo en 2019 también le complicará sobremanera los pactos. El PSOE es el partido con mayor fidelidad de voto: un 84,1% de quienes confiaron en él en 2015 repetirían ahora, mientras que su principal fuga de votantes se orienta hacia la abstención (6,4%) y Ciudadanos (4,3%). Por edades, los socialistas dominan todos los rangos de edad a partir de los 30 años.

Los populares resistirían en la segunda plaza con 28 escaños y el 23,4% de los votos, logrando contener el empuje de Ciudadanos, a quienes doblarían en parlamentarios. Juanma Moreno, sin embargo, tendría que gestionar la reducción de su base electoral en 175.685 votantes, lo que se traduce en un 3,3% menos de sufragios. A pesar de ser la segunda fuerza, los populares no tendrían opciones de llegar a gobernar, a menos que tejieran un improbable cordón sanitario contra el PSOE con Adelante Andalucía y Ciudadanos. Si hoy hubiera elecciones un 73,8% de quienes votaron al PP lo volverían a hacer ahora y tienen en la abstención (12%) y en Ciudadanos (11%) los principales frentes por los que se escapan sus electores. Por edades, el PP no es la primera opción para ninguna franja de edad, aunque es en los mayores de 65 años donde tiene mayor aceptación.

Ciudadanos firmó la separación de mutuo acuerdo con Díaz, confiando en que –con un PP a la baja– podrían materializar el ansiado «sorpasso». Sin embargo y aunque recogen los cinco diputados que pierde el PP, los naranjas volverían a ser hoy la tercera fuerza con 14 diputados y el 14% de los votos. Esta cuarta plaza le otorga de nuevo el rol de socio preferente de Díaz, con la suma de sus escaños superarían solventemente la mayoría absoluta (59), aunque el nivel de crispación de la política nacional, con Albert Rivera en guerra continua con Pedro Sánchez, parece complicar las opciones de pacto o de un futuro gobierno de coalición. Ciudadanos mantendría hoy el 75,1% de su base electoral de 2015 y debería centrarse en frenar la sangría hacia la abstención (9,2%) y el PP (8,4%). Por edades, Cs no domina ninguna horquilla, aunque obtiene su mejor dato en los votantes de entre 30 y 44 años.

Teresa Rodríguez desafió a la dirección de Pablo Iglesias con su coalición con IU. Adelante Andalucía nació con la vocación de aglutinar a la izquierda que no absorbe el socialismo y esta entente le reportaría hasta 22 escaños y un 18,6% de los votos. Esto supone que sumarían dos diputados más que cuando en 2015 concurrieron por separado y obtuvieron 15 Podemos y 5 IU. La coalición les permite conservar a un 71,5% de los que votaron a los morados y un 72,6% de los que lo hicieron por IU en 2015. Para ambos partidos el PSOE es la principal fuga de votos, con un 14% y un 11,7% respectivamente. Por edades Adelante Andalucía es la primera opción para los votantes de hasta 29 años. Mención específica merece la abstención, pues es la primera opción, no asociada a un partido, en todos los rangos de edad. Si hoy hubiera elecciones un 41% de los andaluces no acudirían a votar, esto supone un descenso en la participación de un 3,3% respecto a 2015.

Source: NGT

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