Donald y Kim: dos «antihéroes» que consiguen lo impensable

Si a lo largo de mi carrera como experto en liderazgo he hablado mal de dos líderes, estos han sido Donald Trump y Kim Jong-Un. Sin embargo, a la luz de los últimos acontecimientos y tras un camino plagado de dudas y certezas, he de reconocer que, tras su reunión en Singapur, he variado el foco de mi análisis. Con respecto a ambos y, afortunadamente, para bien.

Tras un histórico apretón de manos -aunque alguien debiera explicarle a Trump algunas nociones básicas de protocolo respecto a cómo tocar y cómo no hacerlo a un jefe de Estado extranjero, más aún si es de esa parte del globo- y gestos muy estudiados, de mutua complicidad además de una evidente y recíproca satisfacción por haber alcanzado una reunión -impensable hace tan solo unos meses- ambos líderes se comprometieron, creo que de forma sincera, en el diseño y respeto de un nuevo marco de relaciones entre ambas potencias, de cara a conseguir ese ansiado acuerdo de paz duradero.

Confieso, tras haber visto ya de todo en política después de tantos años, que llegué a albergar serias dudas tras el primer anuncio de que esta cumbre llegara a tener lugar. Aún más; debo decirles que atribuí la especie a una nueva intoxicación del aparato de propaganda de la Casa Blanca y a un invento del histriónico Trump para recuperar una mínima respetabilidad internacional y ‘lavar’ su deteriorada imagen, tras sus políticas nacional-supremacistas y sus absurdas medidas aislacionistas en el terreno económico.

No me duelen prendas en reconocer mi error: creo que la foto histórica a la que hemos asistido servirá, además de para que el mundo sea un lugar un poco más seguro, para descongelar definitivamente las relaciones entre las dos Coreas y dotar de estabilidad y prosperidad a esta zona del planeta.

Source: NGT Internacional

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