EE UU promete ser el gendarme internacional

La guerra en Siria podría redefinir completamente, aunque sea a medio plazo, la política exterior de Trump y las nuevas relaciones internacionales. Así se puede deducir de las declaraciones de Tex Tillerson ayer en Italia. El secretario de Estado norteamericanao aseguró que su país se dedicará a perseguir a «todos aquellos que cometan crímenes contra inocentes en cualquier lugar del mundo». Este anuncio se produce días después del ataque estadounidense contra una base aérea en Siria y el envío de barcos a la península de Corea ante la amenaza creciente del régimen de Pyongyang.

Tillerson participa en el G7 de los ministros de Exteriores de los siete países más industrializados del mundo (Estados Unidos, Canadá, Japón, Reino Unido, Francia, Alemania e Italia), más Federica Mogherini como invitada en su calidad de Alta Representante de la UE. Este G7, que se celebra en el Palacio Ducal de Lucca (Toscana), es el más importante, ya que allana y prepara el camino hacia el G7 de Taormina (Sicilia), en el que se reunirán el próximo 26 y 27 de mayo los jefes de Estado y de Gobierno de este club. En realidad, este club de los más poderosos se componía de ocho miembros hasta que Rusia fuera expulsada en 2014 tras la anexión de Crimea.

Tillerson pudo entrevistarse de forma bilateral ayer con sus diferentes homólogos en el seno del G7, especialmente con Boris Johnson, titular de Exteriores de Reino Unid, que anuló un viaje a Moscú hace unos días. El apoyo de Rusia a Asad fue el principal tema de conversación entre ambos. Johnson aseguró que «si Rusia sigue apoyando el régimen sirio, podría ser objeto de sanciones». Y añadió: «Debatiremos sobre la posibilidad de ulteriores sanciones contra algunos militares rusos involucrados en determinadas maniobras sirias». «Rusia sólo puede escoger una opción: seguir vinculada al régimen de Asad o trabajar con el resto del mundo para encontrar una solución política para Siria», sentenció.

Hace una semana, el régimen de Bachar al Asad bombardeó con armas químicas la localidad de Jan Sheijun, causando la muerte de más de 80 personas, entre ellas una treintena de niños. Tres días después, Estados Unidos, que hasta ahora defendía el aislacionismo más clásico bajo el lema electoral del «America First» («América primero»), reaccionó lanzando sorpresivamente 59 misiles sobre la base aérea de Shayrat (Siria), centro operativo del Gobierno de Asad. Seis años después del comienzo de la guerra en Siria, por primera vez Washington desarrollaba un ataque contundente contra su régimen, dejando como incógnita si se trata tan sólo de una advertencia para Siria, Rusia, Corea del Norte e Irán; o de la primera de una serie de operaciones en el país árabe que confirmaría así el giro total de la política exterior de Estados Unidos, que volvería de nuevo al intervencionismo.

Por lo pronto, Donald Trump, «mantiene abierta la posibilidad de futuras acciones», en Siria, corroboró después en su rueda de prensa diaria Sean Spicer, el portavoz de la Casa Blanca, quien aseguró que el principio que las guiará será «proteger el interés nacional de Estados Unidos» y que Trump tiene la autoridad legal para actuar. Spicer aseguró que las capacidades de abastecimiento de combustible, de radares y el 20% de la aviación de la base de Shairat fueron destruidos y, por lo tanto, «las posibilidades de operar desde esa base han desaparecido».

A lo largo del día de hoy habrá más temas que ocuparán la agenda de los mandatarios de Exteriores del G7, donde Washington trata de conseguir una postura unánime sobre temas como la lucha contra el terrorismo, el estado de Oriente Medio, la situación de Libia y Ucrania, y las últimas novedades de Corea del Norte, adonde Estados Unidos ya ha enviado un conjunto de buques militares como respuesta a las pruebas misilísticas de Pyongyang.

Italia, más allá de que sea la anfitriona del G7, podría tener un importante papel de mediación en las conversaciones con Rusia. Según las agencias italianas, existe un buen entendimiento diplomático entre Roma y Moscú. El presidente Vladimir Putin, que no recibirá a Tillerson, sí se reunió con el presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella. Ya en los tiempos de Silvio Berlusconi en el Gobierno, el ex «Cavaliere» a menudo se autoproclamaba como enlace entre EE UU y Rusia.

El aislacionismo de EE UU de Trump podría dar un giro de 180 grados tras las palabras de Rex Tillerson de vigilar a todos aquellos que cometan «crímenes contra inocentes en cualquier lugar del mundo», unas palabras que pronunció en la ceremonia en recuerdo de la masacre nazi-fascista en Sant’Anna di Stazzema (Italia), donde murieron 560 víctimas en plena Segunda Guerra Mundial.

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