«El ataque fue real, mal ejecutado pero real»

«No es lo mismo llamar al diablo que verlo llegar». La frase rueda en los cuarteles cuando se habla del suceso ocurrido el pasado sábado en Caracas, que el Gobierno califica de «magnicidio en grado de frustración». Después de las 17 veces en que el mandatario había denunciado estar en la mira de conspiraciones para asesinarle, el estallido de un dron cargado de explosivos lo enmudeció. Un informante con conocimiento militar dice a LA RAZÓN que «el ataque fue real. Allí no hubo show ni fue planificado desde el Gobierno. La expresión de Cilia (Flores, la primera dama) lo dice todo: demuestra miedo y sorpresa».

El ministro de Interior, Néstor Reverol, explicó que dos drones fueron usados para atentar contra Maduro, cada uno cargado con un kilo de C4. «Pero eso es imposible. Eso hubiera causado un destrozo enorme. Si acaso esos aparatos cargaban algunos gramos de explosivo, seis o diez como máximo», agrega otro informante.

Según información oficial dada por Nicolás Maduro y ratificada por el fiscal general Tarek William Saab, la operación se fraguó en Colombia y Estados Unidos, con Rayder Alexander Russo Martínez y Osman Alexis Delgado como autores intelectuales. Ellos habrían reclutado a una decena de «terroristas» para ejecutar el plan.

Según la tesis del chavismo, respaldada por supuestas confesiones de tres detenidos, al menos once sicarios fueron contratados para ejecutar el asesinato del jefe de Estado, que tuvo además la participación de un funcionario de Migración Colombia en Cúcuta. También fue acusado Julio Borges, ex presidente del Parlamento actualmente en Colombia.

El presentador de televisión Jaime Bayly confesó haber estado enterado de la conspiración días antes del suceso. Y el martes se divulgó una entrevista del ex preso político venezolano Salvatore Lucchese, un ex policía en el exilio, en la cual afirmó haber formado parte del plan. «Teníamos un objetivo y al momento no se pudo materializar», dijo desde Bogotá.

«El suceso fue real. Fue un atentado mal ejecutado, pero real. Otra cosa es lo que ha hecho el Gobierno después», refiere la fuente en relación a las endebles pruebas, como por ejemplo, las que sostienen el encarcelamiento del diputado opositor Juan Requesens o la acusación a Rayder Russo y Osman Delgado, denunciados en 2017 como «infiltrados» en la resistencia radical contra Maduro. De hecho, Óscar Pérez, el policía sublevado en junio de 2017 y asesinado en enero de 2018, publicó un tuit en diciembre afirmando que ambos «fueron descubiertos y ahora venden información al Gobierno».

Source: NGT Internacional

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