El aviso de los vándalos: «Sevilla va a temblar»

La Semana Santa de Sevilla arrancó con un pregón antológico que marcaba un antes y un después, pero pasará a la historia por unos incidentes en la Madrugá que remiten a las llamadas «carreritas» del año 2000, y que ponen en cuestión los derroteros por los que deambula la fiesta. Hay un herido grave, al menos 17 atendidos en hospitales y ocho detenidos –tres de ellos en prisión, cinco ya en libertad– por alterar el orden público y originar carreras y avalanchas, utilizando en algunos casos barras de hierro para hacer ruido y al grito de «Alá es grande» y/o «Gora ETA». También existe una duda más que razonable sobre qué sucedió. Oficialmente, se habla de «hechos puntuales» –como en 2000– al tiempo que se confirman la existencia de varios focos e, incluso, que algunos de los arrestados anunciara previamente en sus redes sociales su intención de hacer «temblar» Sevilla, algo que, según fuentes de la Policía Local consultadas por LA RAZÓN, «no cuadra a nadie». «No tienen ni idea de lo que ha pasado» y «no se descarta que alguno de los detenidos haya pagado el pato de las carreritas», señalan.

Oficialmente, «las investigaciones siguen apuntando a que se trata de hechos aislados y sin aparente conexión que se corresponden con vandalismo y gamberrismo», señaló el Ayuntamiento. «No obstante, se siguen analizando imágenes, vídeos, cámaras de seguridad (que se están solicitando expresamente por los agentes) y también distintas redes sociales, al tiempo que se sigue pidiendo colaboración ciudadana». Por otro lado, «se han abierto otras dos líneas de trabajo». «La primera atañe al análisis de mensajes de jóvenes en redes sociales por si tuvieran conexión con una acción premeditada de carreras y provocar el pánico». La segunda «se refiere a la posibilidad de que dos de las personas detenidas participaran en estos episodios en dos ubicaciones distintas». También se investiga a un grupo de siete jóvenes sevillanos –entre ellos, algunas menores– «que en medio de una carrera aparentemente pararon para reírse de quienes corrían con una actitud que agravó una de las situaciones de pánico».

Los tres detenidos en prisión son lo que portaban barras metálicas, según fuentes de la Fiscalía. Cuatro no han declarado aún y otro más, el único extranjero, un ciudadano senegalés que gritó varias veces «Alá es grande» al paso de la Macarena, fue puesto en libertad con cargos acusado de un delitos contra los sentimientos religiosos. La comunidad islámica Mezquita Ishbilia condenó expresamente el «ataque» a la Semana Santa. En Change.org se ha abierto una recogida de firmas para que los detenidos sean juzgados por terrorismo, que ya supera los 5.000 apoyos.

Las detenciones se produjeron en cuatro operaciones distintas. A las 3:30 se detiene al senegalés en Reyes Católicos. A las 4:20 son arrestados en Marqués de Paradas tres sevillanos de 47, 46 y 45 años, delincuentes comunes, gritando «Gora ETA». A las 6:00 detienen a dos sevillanos de 19 años en el Salvador. A las 6:05 son arrestados otros dos sevillanos de 21 y 22 años en Argote de Molina con Álvarez Quintero.

El herido grave ingresó en la UCI con traumatismo craneoencefálico. Según pudo saber LA RAZÓN de fuentes cercanas al afectado, cayó en la Carrera Oficial y, de entrada, la familia se puso «en lo peor». De momento, se encuentra «estable y consciente, con todas las funciones vitales bien» a excepción de «varios coágulos» que presenta en la cabeza.

Carreras en Trajano, la Magdalena, el Postigo, el Puente de Triana con Reyes Católicos. Para Marcos Barrera, 14 años, era su primera Madrugá. La marabunta le pasó por al lado a las 4:10. Vivió un «pánico atroz». Iba con su tía, su prima y otros amigos. Se agarraron unos a otros, incapaces de moverse del sitio hasta que llegaron a recogerlos, ya con el pánico interiorizado al punto de que Marcos no quiere ir «ni a la Feria» ni a ningún acontecimiento multitudinario. Pedro G. estaba entrando en Reyes Católicos con la Esperanza de Triana cuando se vio sorprendido por las carreras. Andrés M. vivió el suceso en varios puntos. «No olvidaré el ruido de la gente corriendo», atestigua, al tiempo que describe una estampa de «niños, y mayores, con ataques de pánico llorando desconsoladamente». Y fue testigo de una detención, en la calle Cuna, junto a la Hermandad del Silencio. «De quién coño estáis corriendo», cuestionaba la Policía a los presuntos gamberros. «La reacción de la gente, de las cofradías, de las fuerzas de seguridad» salvaron la Madrugá de una catástrofe mayor. El público aplaudió a los nazarenos y los pasos. También influyó la experiencia de los sucesos del año 2000. Sin los acontecimientos que parecían sacados del filme «Nadie conoce a nadie» los daños personales de ahora podrían haber sido mayores. «Tranquilos, que está la Virgen», señalaban en medio de una embestida en la procesión del Calvario. «Nuestra Madrugá está tocada», admitió el delegado de Fiestas Mayores.

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