El Eurogrupo mira al sur tras la salida de Dijsselbloem

El portugu√©s Mario Centeno coge hoy el testigo de Jeroen Dijsselbloem al frente de la presidencia del Eurogrupo, despu√©s de un simb√≥lico traspaso de poderes ayer en Par√≠s. El cambio de cromos no puede parecer m√°s evidente: un halc√≥n del norte es reemplazado por una paloma del sur. Ortodoxia frente a flexibilidad. Pero halcones y palomas est√°n condenados a entenderse o, al menos, coexistir. Centeno es art√≠fice del denominado ¬ęmilagro¬Ľ portugu√©s: una coalici√≥n de izquierdas que consigue reducir el d√©ficit sin comprometer el crecimiento econ√≥mico y siguiendo, con matices, los dictados de Bruselas. Se espera que Centeno sea m√°s sensible que su predecesor a las demandas de solidaridad de los pa√≠ses del sur, aunque en c√≠rculos acad√©micos se le tacha (es catedr√°tico y doctor por la Escuela de Negocios de Harvard) de liberal antes que de socialdem√≥crata. Para marcar territorio contar√° como presidente del grupo de trabajo del Eurogrupo (el √≥rgano que se encarga de preparar las reuniones) con el holand√©s Hans Vijbrief, que releva al austriaco Thomas Weiser el 22 de enero. Dijsselbloem se marcha, pero su estela permanece.

El holand√©s comenz√≥ su andadura como representante de la zona euro el 21 de enero de 2013 en sustituci√≥n del ahora presidente de la Comisi√≥n, Jean Claude Juncker. Su bautismo no pudo ser m√°s convulso: el rescate chipriota. Los ministros de Econom√≠a y Finanzas de la zona euro pactaron, en plena celebraci√≥n de la pascua ortodoxa en el pa√≠s, una quita (reconvertida en ¬ętasa especial¬Ľ) que no s√≥lo afect√≥ a los accionistas de los bancos, sino tambi√©n a los depositantes de m√°s de 100.000 euros y a los que peque√Īos ahorradores que no llegaban a esta cantidad. Tras el esc√°ndalo (este √ļltimo grupo tiene garantizado por ley la totalidad de sus ahorros por una directiva europea) el Eurogrupo se vio obligado a dar marcha atr√°s en lo pactado. Pero lejos de intentar disipar el p√°nico, en vez de presentar el rescate chipriota como un caso especial ( es la √ļnica vez que se ha tocado el dinero de los dep√≥sitos es un rescate, incluidos los grandes ahorradores), Dijsselbloem defendi√≥ lo acordado como un posible modelo para el resto de pa√≠ses en apuros. Tras la polvareda, el pol√≠tico holand√©s tuvo que retractarse.

A pesar de un comienzo tan poco prometedor, Dijsselbloem fue capaz de granjearse la confianza de sus colegas , especialmente el antes todopoderoso ministro de Finanzas alem√°n Wolfang Scha√ľble. Ha cumplido la cuadratura del c√≠rculo: convencido guardi√°n de la ortodoxia presupuestaria a pesar de su pertenencia a la familia sociadem√≥crata. Unas convicciones que van parejas a su personalidad ya que en los pasillos comunitarios tiene fama de disciplinado, met√≥dico y buen conocedor de los temas. La ant√≠tesis de su predecesor, Jean Claude Juncker, conocido por su olfato pol√≠tico pero tambi√©n por su tendencia inherente al caos.

La mano de hierro de Dijsselbloem, sin embargo, no ha sido vista con buenos ojos por parte de los pa√≠ses del sur. El pol√≠tico holand√©s ha tenido dos grandes antagonistas durante su mandato: el ex ministro de finanzas griego Yanis Varoufakis y el titular de Econom√≠a espa√Īol Luis de Guindos, que le disput√≥ en julio 2015 la continuidad al frente de la presidencia del Eurogrupo y acab√≥ perdiendo. En el primer caso, Dijsselbloem fue el encargado de presidir la reuni√≥n en la que Varoufakis pidi√≥ una pr√≥rroga del plan de rescate despu√©s de que el Ejecutivo de Alexis Tsipras hubiese anunciado un refer√©ndum sobre las medidas de austeridad.

Source: NGT Internacional

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