El jurado y el coautor de la tesis de Sánchez comparecerán en el Senado

La Mesa del Senado calificará este martes la propuesta del Grupo Popular para que se cree una comisión de investigación sobre la tesis doctoral del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. La semana siguiente pasará por la reunión de portavoces y en el Pleno siguiente, siete días después, quedará aprobada por la Cámara. A partir de ese momento, hará falta otro par de semanas para que los grupos designen a sus representantes y quede formalmente constituida. Si la primera citación fuese la del presidente del Gobierno, debe comunicársele con tres semanas de antelación a la fecha fijada, y desde mediados de noviembre Sánchez enlaza viajes oficiales por lo que su comparecencia no podría producirse hasta diciembre. La polémica estalló a mediados de septiembre, cuando las acusaciones de plagio obligaron al jefe del Ejecutivo a publicar su trabajo después de someterlo a los programa de detección de copia. PP y Ciudadanos exigieron explicaciones en el Parlamento, pero el Gobierno bloqueó esa comparecencia en Pleno. Ante esto, el PP decidió poner en marcha la comisión de investigación, ante la que Sánchez está obligado a comparecer si no quiere incurrir en delito.

El PP ha estado analizando qué sistema de trabajo aplica a esta comisión de investigación en la que la mayoría absoluta que tiene en el Senado le permite decidir en solitario su agenda, ya que en la Mesa de la comisión tendrá también la mayoría de los votos. La clave del debate ha estado en valorar si la primera citación tiene que ser la de Sánchez o se deja al presidente del Gobierno para el final y antes desfilan por el Parlamento todos los que tuvieron algo que ver con su trabajo doctoral. Si Sánchez fuera el primero, la comisión perdería posiblemente de manera inmediata prácticamente todo su efecto mediático, por eso el PP se inclina por la opción de ir graduando las comparecencias para mantener vivo el tema durante los próximos meses, hasta ponerle el cierre con la citación de Sánchez. Hasta junio estará también abierta la comisión de investigación sobre la financiación de los partidos, de la que se han desmarcado todos las demás formaciones, que sí participan de la investigación que afecta en el Congreso exclusivamente a la financiación del PP. La mayoría, con los votos en contra del PP, ha prorrogado ya tres veces la duración de esta comisión que funciona en la Cámara Baja y que sólo concierne a los populares, la última vez para estirarla hasta prácticamente las elecciones autonómicas y municipales de la próxima primavera.

En lo que afecta a la tesis de Sánchez, por el Senado, según el plan con el que trabajan en el PP, pasarán los miembros del tribunal que examinaron al presidente del Gobierno, el rector de entonces de la Universidad Camilo José Cela, y el actual, el coautor de la tesis, o hasta el responsable de la empresa informática que utilizó Moncloa para verificar el nivel de plagio del trabajo, entre otros. La lista no está aún cerrada, pero el PP rastrea todos los nombres que tuvieron alguna relación con la tesis. Para la portavocía en la comisión, están pensando en un miembro del grupo que es experto en la materia, catedrático en Economía. Y la presidencia se la adjudicarán a un dirigente de «mucho peso político», para señalar el relieve que quieren dar a la fiscalización del currículum del presidente del Gobierno que tanto incomoda en Moncloa. Esta comisión de investigación tiene su origen en la negación de Sánchez a comparecer en el Pleno del Senado para dar explicaciones sobre su memoria doctoral. Cuando estalló esta polémica, la ministra de Sanidad, Carmen Montón, acababa de despedirse de su cartera por la breve crisis provocada por las dudas sobre su máster de la Universidad Rey Juan Carlos, la misma de los títulos de posgrado de Cristina Cifuentes y Pablo Casado.

Hasta que no irrumpió el debate sobre la tesis de Sánchez, forzado intencionadamente por el líder de Ciudadanos (Cs), Albert Rivera, en el Pleno del Congreso, el líder socialista nunca había querido divulgar su tesis sobre las «Innovaciones de la diplomacia económica española: análisis del sector público». Aunque en un primer momento se comprometió a comparecer el 23 de octubre para dar explicaciones sobre el presunto plagio, el Gobierno comunicó a la Cámara que no acudiría finalmente a una sesión monográfica sobre ese tema. «Han intentado forzar traer al presidente a rastras y de las orejas. Este Gobierno no acudirá ni de la solapa ni de las orejas ni a rastras al lodazal que el PP quiere convertir esta casa», se justificó el portavoz del PSOE en este Parlamento, Ander Gil.

El jefe del Ejecutivo faltó así a la palabra que había dado en Salzburgo, y la respuesta del principal partido de la oposición fue activar la comisión de investigación. Sánchez podría haberse quitado de encima este asunto que le resulta tan incómodo en una tarde, y a cambio lo tendrá vivo durante meses en los que se celebrarán las elecciones autonómicas y municipales, y en los que está también en el aire la fecha de las próximas generales. Ahora hay que ver cuál es la actitud de Rivera, después de haber sido quien inicialmente se agarró con más fuerza a esta polémica para desgastar al presidente. Al ver que el PP le tomaba la delantera en el Senado, la reacción de Ciudadanos fue polemizar con el principal partido de la oposición para que la comisión se activase en el Congreso en lugar de en la Cámara Alta.

Source: NGT

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