El nuevo Gobierno italiano pone en jaque el futuro de la eurozona

«Nos preparamos para el peor escenario», aseguró en febrero el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean Claude Juncker, en uno de sus habituales arranques de incorreción política antes de la celebración de las comicios italianos. Ahora Bruselas se encuentra ante uno de sus peores sueños y, como suele ser habitual en este tipo de situaciones, ayer los portavoces comunitarios se negaron a hacer ningún tipo de valoración sobre el pacto de gobierno entre la Liga y el Movimiento Cinco Estrellas (M5E). Pero las conclusiones son evidentes: los dos partidos más antieuropeos se unen en un ejecutivo inédito en Italia y el previsible terremoto en la UE llega en un momento muy delicado.

Los mercados han reaccionado en las últimas horas al desangrar la deuda italiana. Aunque los dos partidos han eliminado de su programa de gobierno los aspectos más polémicos como un referéndum sobre la permanencia en el euro o la condonación de parte de la deuda, Bruselas no se fía. A la CE no le gustan las caras nuevas ni la imprevisibilidad. Grecia ya sufrió en sus carnes lo que supone un ejecutivo (Syriza) que planta cara al statu quo europeo sin intentar ganarse antes la confianza de las instituciones ni tejer alianzas en una mezcla de ingenuidad y chulería. Las medidas anunciadas en las últimas horas huelen a aumento del gasto público y pocas reformas estructurales. Son la munición necesaria que necesitan los halcones del Norte, con Alemania como principal aliada, para aguar los intentos de Emmanuel Macron y la CE de reformar la zona euro.

En junio, se espera que el eje franco-alemán trace una hoja de ruta que suponga un difícil equilibrio entre responsabilidades individuales y solidaridad compartida. A pesar de la euforia inicial tras la alianza entre populares y socialistas en Berlín, Angela Merkel se resiste a un presupuesto anticrisis o a los eurobonos. El nuevo ejecutivo en Roma tiene visos de ser la coartada perfecta. La delicada situación de los países más endeudados (entre ellos, España) y los vaivenes de los mercados complican también la sucesión el año que viene del presidente del Banco Central Europeo. Se espera que Mario Draghi siga remando a favor con una estrategia de abandono progresivo de los estímulos, pero la revancha podría llegar el año que viene.

El discurso antiinmigración del nuevo gobierno hace presagiar más tensiones a la hora de reformar el sistema de asilo de Dublín y el acercamiento a Rusia de la Liga y el M5E supone un nuevo foco de preocupación a la hora de encontrar un discurso coherente de los 28. A pesar del triunfo de Macron contra Le Pen, el populismo en sus diferentes variantes continúa vivo y las soluciones no son fáciles. Las instituciones europeas fracasaron cuando impusieron un primer ministro a medida, tras la caída de Berlusconi, en la figura del eurócrata Mario Monti y los intentos de promover a un primer ministro europeísta como el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, también han resultado infructuosos.

A un año de las elecciones europeas, Bruselas se enfrenta al peligro de encontrarse ante un hemiciclo fragmentado y con más presencia que nunca de los eurófobos. La CE empieza a acostumbrarse a lidiar con ejecutivos incómodos debido a la deriva autoritaria de Polonia y Hungría. Pero ahora, es el tercer país de la zona euro el que está en juego.

Source: NGT Internacional

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