El Tribunal Supremo asume una larga «interinidad» de Lesmes

F. Velasco – La renuncia de Manuel Marchena a ser candidato a la presidencia del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo, con las consecuencias en cascada que se han derivado de ese gesto, tiene como efecto directo que la actual composición del órgano de gobierno de los jueces y magistrados siga «en plenitud» de sus funciones, tanto sus vocales como su presidente, Carlos Lesmes, quien se encontraba en una situación complicada tras todo lo relacionado con la decisión del Supremo sobre el pago de los impuestos derivados de las hipotecas.

De hecho, tanto PP como PSOE y Podemos han retirado ya sus candidatos a vocales por el turno de juristas, dos de los cuales debían comparecer hoy ante la Comisión de Justicia del Congreso; la expresión más palpable de que el pacto entre populares y socialistas se ha roto de forma definitiva y no parece que se vuelvan a retomar las negociaciones a corto plazo y, menos aún, que se llegue de nuevo a un acuerdo. Sin embargo, no ha hecho lo mismo en el Senado, donde el PSOE ha decidido mantener la candidatura de los cuatro juristas que pactó con el PP para renovar el CGPJ.

Ante este hecho, el Tribunal Supremo es consciente de que la presidencia de Lesmes al frente del mismo se puede prolongar durante un largo tiempo, al menos hasta meses después de que se configure el nuevo Parlamento tras las próximas elecciones generales. Hasta entonces no habrá renovación y, por tanto, Lesmes permanecerá en su responsabilidad actual.

Esta situación no es bien vista en el Alto Tribunal. Así, como reconocía uno de sus magistrados, señaló que «estos interinajes no son buenos e incluso no creo que al propio Lesmes le agrade esta situación».

Así, en el Alto Tribunal se recuerda cómo ya hubo algún Consejo que tardó casi un par de años en renovarse. «Esperemos que no se produzca una situación igual, porque no es bueno, pero las cosas no pintan bien», señalaron al respecto otras fuentes consultadas.

Dudas para aceptar

Un segundo problema se plantea a la hora de que un magistrado del Supremo acepte una presidencia –la vigente Ley establece que para presidir el CGPJ y el Supremo se ha de tener la categoría de magistrado de este tribunal– pactada por los partidos, después de todo lo sucedido con Manuel Marchena. A este respecto, impera ahora un cierto escepticismo y no sería nada fácil encontrar un candidato que diese su visto bueno, ya que se considera que quedaría « marcado» en su carrera profesional. Cuestión distinta es si esa propuesta llegara directamente de los vocales, sin intervención alguna de los partidos, algo que, en la actualidad es prácticamente imposible de garantizar, tal como lo demuestra la experiencia.

También hay un sentir general de que con la decisión de Manuel Marchena «hay un cierto alivio» en el Tribunal Supremo, «porque se ha puesto fin a un cambalache que dañaba mucho la imagen de la Justicia».

Toda las asociaciones valoraron igualmente de forma muy positiva su renuncia, algo con que, se sostiene al respecto, ha dejado al descubierto «el claro intento de politización» de la Justicia.

Precisamente, esta cuestión es la que se considera desde el ámbito principal responsable de todo lo sucedido y que derivará en que, una vez más, el Consejo no se pueda renovar en el plazo previsto por la Ley. «Los partidos son los únicos responsables de lo que ha sucedido y de que se viva una interinidad que se prevé que no sea corta», se sostiene.

Por otro lado, PSOE y Unidos Podemos avanzaron ayer su rechazo a las enmiendas registradas por PP y Ciudadanos en el Senado para que los doce vocales del CGPJ de extracción judicial sean elegidos directamente por los propios jueces y magistrados a la vez que acusaron a los populares de romper los compromisos adquiridos hace apenas tres semanas. Fuentes del grupo socialista en la Cámara Alta confirmaron a Efe su rechazo a la enmienda, mientras que desde Unidos Podemos denuncian «la carrera populista del PP con Ciudadanos» en torno a una iniciativa que prosperará en el Senado, donde los populares cuentan con mayoría absoluta, pero que se encontrará con dificultades cuando llegue al Congreso para su aprobación definitiva, donde no cuentan con esa mayoría.

Source: NGT

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