El Willy Fog Sánchez

Todo día y todo presidente del Gobierno tiene su afán. La determinación de Mariano Rajoy fue el interés general y sacar a su país de la mayor crisis económica, el anhelo de José Luis Rodríguez Zapatero era supervisar las nubes desde una hamaca y la pretensión de Pedro Sánchez es conocer el mundo.

No sé si de pequeño le impactó la serie de dibujos animados “La vuelta al mundo de Willy Fog en 80 días”, o lo que busca son destinos inolvidables para convertirse en un Tour Operador cuando finalice su mandato, o el rumbo es lo de menos y los importante es viajar en avión. Robert Louis Stevenson dijo “en mi caso, no viajo para ir a un lugar en particular, sino por ir. Viajo por el placer de viajar. La cuestión es movernos”.

Cualquier excusa es buena para moverse fuera de España, si es posible también de Europa, y alejarse de los nubarrones. Viajar disminuye el estrés y te olvidas de todo lo negativo. Te olvidas de Venezuela, qué pereza condenar un régimen que no condeno y encima tener que escuchar que debo liderar la posición europea. Qué pereza asistir a la guerra descarnada de los taxis con las VTC y que me acusen de dejación de funciones.

Qué pereza aguantar los chantajes de los que me apoyan si tengo la oportunidad de estrenar la nueva vajilla valorada en 18.000 euros, o degustar los 145 platos gourmet que establece el servicio de catering, valorado en 200.000 euros, de los que dispone mi avión.

En los ocho meses que Pedro Sánchez lleva gobernado, ha dado la vuelta al mundo varias veces, pasa más tiempo fuera que dentro. Pero el que emplea demasiado tiempo en viajar acaba por tornarse extranjero en su propio país, como ya aventuró el filósofo René Descartes.

Source: NGT

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