Golpes contra la democracia en Venezuela

Las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia venezolano, arrebatando las funciones a la Asamblea Nacional (Parlamento), además de haber constituido un claro golpe de Estado por la vía judicial, significaron el desenmascaramiento definitivo del Gobierno de Nicolás Maduro como una dictadura.

El desv√≠o dictatorial de Maduro se ha traducido en una menor tolerancia de la comunidad internacional, con fuertes llamados de la ONU, OEA, Mercosur y la Uni√≥n Europea. El apoyo a la ‚Äúrevoluci√≥n bolivariana‚ÄĚ, fundada por el fallecido presidente Hugo Ch√°vez, se erosiona y esto abre las compuertas a una desmedida represi√≥n policial contra las manifestaciones opositoras que salen a las calles a exigir el cumplimiento de la Constituci√≥n que pasa por devolverles todas las facultades al Parlamento y fijar fechas de las elecciones secuestradas por los representantes del chavismo.

En el plano interno, la presión crece y destaca la posición del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS), que catalogó como dictadura al Gobierno de Maduro. Este pronunciamiento coincide con lo expresado por la coalición organizaciones de derechos humanos, los partidos políticos opositores y disidentes del régimen, los estudiantes, las universidades, los colegios de abogados, gremios profesionales y un grueso de la población que aboga por una salida pacífica, democrática y electoral a la crisis venezolana.

‚ÄúUn verdadero arsenal represivo ha adquirido el gobierno desde 2013 hasta ac√°, superaron toda la capacidad represiva de gobiernos de la IV rep√ļblica (gobiernos que precedieron a Ch√°vez)‚ÄĚ, sostuvo Inti Rodr√≠guez, activista de los derechos humanos y portavoz de la ONG Provea tras analizar la √ļltima manifestaci√≥n reprimida en las calles de Caracas, en la que hubo un despliegue de gases lacrim√≥genos y equipos antimotines de grandes proporciones.

La oposici√≥n ha intentado llegar sin √©xito a la sede de la Defensor√≠a del Pueblo, en el centro de la capital venezolana, donde aspiran recriminar a este √≥rgano p√ļblico su silencio ante el golpe al Parlamento y la sumisi√≥n que guarda ante las decisiones arbitrarias de Maduro.

Por √≥rdenes de la c√ļpula del partido de Gobierno (PSUV), la Polic√≠a y fuerzas militares reprimen a mansalva a los opositores neg√°ndoles el paso al centro caraque√Īo bajo la excusa de ‚Äúfalta de permiso‚ÄĚ, siendo esto violatorio del derecho constitucional a manifestarse de forma pac√≠fica.

Debilitado internacionalmente, con evidentes fisuras dentro del Gobierno y una oposición empujada por la gente a mantener la protesta de calle, Maduro opta por la fuerza represiva para detener un aluvión ciudadano movilizado para rescatar la democracia.

El car√°cter autoritario y militarista mantiene de pie a una tambaleante ‚Äúrevoluci√≥n bolivariana‚ÄĚ que debe hacer frente al levantamiento c√≠vico con precarias condiciones financieras y una crisis social lejos de resolverse.

La represi√≥n gubernamental es dirigida por varios frentes: por un lado, repeler las manifestaciones; por el otro, una persecuci√≥n selectiva de l√≠deres como acaba de ocurrir con el gobernador Henrique Capriles, a quien sacaron del juego electoral por, al menos, por 15 a√Īos a trav√©s de una ilegal medida administrativa. Se prev√©n sanciones similares que afectar√°n a otras figuras destacadas de la oposici√≥n.

Este c√≥ctel represivo ha incluido la exposici√≥n de los rostros de manifestantes en la cuenta oficial en Twitter del Cuerpo de Investigaciones Cient√≠ficas, Penales y Criminal√≠sticas, calific√°ndolos sin indagaci√≥n previa ni orden de alg√ļn juez como ‚Äúgeneradores de violencia‚ÄĚ.

Por si fuera poco, en cuatro días de protestas el Foro Penal Venezolano contabiliza 164 arrestos en las manifestaciones contra el golpe de Estado.

Tanto para quienes han vencido el miedo a la represalias saliendo a marchar, como los que han visto desde sus casas y oficinas los escasos reportes de la represión, causa indignación el millonario uso de químicos para dispersar a venezolanos desarmados en un país donde la gente hurga entre bolsas de basura para encontrar comida y en donde no se consiguen medicinas.

‚ÄúNo nos vamos a meter de nuevo en nuestras casas‚ÄĚ, advierte la dirigencia de la oposici√≥n venezolana en boca del primer vicepresidente de la Asamblea Nacional, Freddy Guevara, ante la andanada policial para apaciguar el descontento.

Las palabras del secretario general de la Organizaci√≥n de Estados Americanos, Luis Almagro, reflejan el sentimiento nacional que hoy recorre Venezuela. ‚ÄúLa magnitud de la cobard√≠a de un r√©gimen est√° dada por la dimensi√≥n de violencia utilizada para acallar a un pueblo. La magnitud de la valent√≠a de un pueblo est√° dada por la dimensi√≥n de su voz, hoy, en la calle para recuperar la Democracia‚ÄĚ, ha dicho Almagro en una firme declaraci√≥n de apoyo a la rebeli√≥n ciudadana este fin de semana.

El estrategia de Maduro y del c√≠rculo de militares y civiles que le acompa√Īan, cuya √ļnica motivaci√≥n es proteger sus intereses particulares y ambici√≥n de poder, es la radicalizaci√≥n, lo cual se traduce en mayor represi√≥n y cierre de m√°s espacios de participaci√≥n.

La gente, en cambio, sólo tiene su convicción manifiesta en la calle de volver a vivir en una democracia plena y resolver el actual conflicto a través del voto.

√ďscar Murillo es redactor jefe del Correo del Caron√≠ e investigador del Programa Venezolano de Educaci√≥n-Acci√≥n en Derechos Humanos (Provea)

@oscarfmurillo

Source: NGT Internacional

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