Grupos sandinistas disparan contra una marcha de mujeres en Nicaragua

El presidente Daniel Ortega siempre tuvo fama de buen estratega. «Un lobo con piel de cordero» que supo jugar a dos bandas: coquetear con la izquierda bolivariana, pero, al mismo tiempo, negociar con el «imperio». En el camino fue «repartiendo», dando algunos beneficios a los más pobres. Pero su ciclo se agota. En esta crisis no está mostrando esa «cintura» que hasta ahora le ha perpetuado en el poder. Al contrario: tira del manual sandinista y decide emplear mano dura con las protestas. El resultado son decenas de muertos y una «marea» de protestas que, quizás, ya no pueda detener.

El último capítulo de la primavera nicaragüense se vivía en la madrugada de ayer en los municipios de Estelí (norte) y Chinandega (noroeste). De nuevo enfrentamientos entre simpatizantes de la Juventud Sandinista –empleados como fuerza de choque por el Gobierno– con estudiantes y civiles. Se trataba de «la resaca» de otra jornada sangrienta. Horas antes las marchas contrapuestas celebradas en Managua a favor y en contra del régimen de Daniel Ortega terminaban con nuevos ataques, graves altercados y un saldo de al menos once muertos y 79 heridos, muchos de los cuales todavía eran atendidos ayer en diversos hospitales. Según el centro nicaragüense de derechos humanos, seis de los fallecidos habrían perdido la vida en Managua y los cinco restantes en otros puntos del país.

La conocida como «la madre de todas las marchas», convocada por el Movimiento Madres de Abril y en apoyo a las 83 mujeres que perdieron a sus hijos durante las primeras protestas, finalizó con un tiroteo en las inmediaciones de la Universidad Centroamericana. Según diversos testigos, el ataque fue perpetrado por agentes de la Policía y grupos paramilitares. Además las mismas fuentes denunciaron la presencia de francotiradores, ya que en los primeros minutos únicamente se escuchaban los disparos sin poder visualizar a los agresores sobre el terreno. Esta versión fue corroborada por Amnistía Internacional, que envió a un grupo de observadores.

Este ataque ocurrió justamente cuando las madres agradecían su apoyo a los cientos de miles de nicaragüenses que habían participado en esta histórica concentración que congregó a una marea blanquiazul repleta de banderas de Nicaragua.

Tras esta arremetida inesperada, la situación en la capital nicaragüense se descontroló, lo que provocó altercados y nuevos ataques contra la principal emisora gubernamental, Nueva Radio Ya, con morteros de fabricación artesanal por parte de los opositores, y contra el canal 100% Noticias, muy crítico con el Ejecutivo, por parte de los grupos sandinistas. Hoy precisamente se cumplen 45 días en Nicaragua de una crisis que hasta los disturbios de ayer había dejado al menos 76 muertos y 868 heridos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, 83 de acuerdo con Amnistía Internacional y 85 según la Comisión de la Verdad, Justicia y Paz nicaragüense. El Gobierno tan sólo admite 16. Las protestas contra el Gobierno comenzaron en abril por unas fallidas reformas a la seguridad social, y se acentuaron como consecuencia de los asesinatos durante las manifestaciones. La mecha está encendida, pero todavía es pronto para saber cuál será su recorrido.

Por ahora Ortega sólo está «echando pólvora» sobre «la herida abierta» y asegura que continuará en su cargo. «Nicaragua nos pertenece a todos y aquí nos quedamos todos el dueño de Nicaragua somos todos los nicaragüenses independientemente del pensamiento político y religioso», afirmó, en un discurso, el mismo día de la manifestación.

Pero el líder sandinista se enfrenta ahora a una oposición decidida hasta llegar hasta el final y a la que se ha sumado por primera vez la empresa privada, uno de los sectores que le sirvió para volver al poder en 2007.

Source: NGT Internacional

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