Guillermo Fariñas: «El viaje de Sánchez es una bofetada a los que quieren otra Cuba»

Guillermo Fariñas es una de las voces más combativas y conocidas de la disidencia cubana. Como medida de protesta ante el Gobierno de la isla, mantuvo 24 huelgas de hambre en los últimos años. Fariñas formó parte del grupo de disidentes cubanos que se reunió con Barack Obama durante la visita del entonces presidente estadounidense a La Habana en 2016. En esta entrevista telefónica con LA RAZÓN asegura que la crisis económica es mayor con el nuevo presidente, Díaz-Canel.

El viaje de Pedro Sánchez tiene un marcado carácter económico. ¿Qué lectura hace de esta declaración de intenciones?

Este viaje demuestra la complicidad del presidente del Gobierno español con el régimen. Yo le he enviado una carta a Pedro Sánchez pidiéndole que, como mínimo, se reúna con las Damas de Blanco, porque son las que están siendo más reprimidas. El presidente Sánchez es también un culpable de lo que le está ocurriendo al pueblo cubano. Está tratando de reflotar la economía y de legitimar a nivel internacional a este Gobierno neocastrista en un contexto tan difícil para el régimen, en el que los aliados cada vez son menos y los adversarios cada vez más.

¿Los intereses económicos vuelven a pasar por encima de los derechos humanos?

Cuando Sánchez dice que su misión no es política sino económica se está retratando como parte de una izquierda carnívora y radical. Ese planteamiento es una bofetada que Sánchez le da a los cubanos que están luchando por un país mejor y democrático. Pero la historia siempre pasa la cuenta a los que van en contra de la democracia y la libertad.

¿La política de Rajoy hacia Cuba fue más acertada?

No lo creo. No creo en izquierdas ni derechas, lo que hay son intereses económicos. Rajoy fue tan cómplice desde la derecha como lo está siendo ahora Sánchez desde la izquierda.

¿Cómo valora la política de Trump hacia Cuba, con la imposición de más sanciones?

Estoy de acuerdo con su política hacia Cuba. Con los totalitarios, sean de izquierdas o de derechas, no se negocia. Los totalitarios siempre van a poner su pie por encima de la cabeza de los gobernados. El mayor poder de una sociedad moderna tiene que estar en los ciudadanos, que son quienes quitan y ponen a un presidente. Eso no lo podemos hacer los cubanos.

¿Qué ha cambiado con la llegada de Miguel Díaz-Canel a la presidencia?

Con Díaz-Canel la crisis económica ha aumentado, igual que la huida de los cubanos al exterior. Él está aumentado los controles y auditorías. Va contra el cuentapropismo y contra el mercado negro. Pero el 90% de la población se mantiene del mercado negro y esto ha creado descontento porque las cosas desaparecen del mercado negro y no reaparecen en ningún otro mercado. Esto ha traído más protestas. La mayoría de los segmentos, salvo los militares, están protestando porque no ven satisfechas sus necesidades más básicas.

Tras el fin del petróleo barato de Venezuela y las sanciones de Trump, ¿puede Cuba volver a las penurias del Periodo Especial tras la caída de la URSS?

Todavía no hemos llegado a la etapa de los años 93 y 94, los más duros del Periodo Especial, pero vamos camino de sufrir eso porque cada día hay menos inversores dispuestos a invertir en Cuba ante la posición de dominación que quiere tener el régimen castrista con las empresas extranjeras. Siempre juega para ganar.

¿La política hacia la disidencia cubana ha cambiado?

El año que más represión hubo fue 2016, cuando precisamente más se abrieron EE UU y la UE con respecto a Cuba. Cuanto más legitimado se sienta el Gobierno castrista más va a reprimir a la oposición. La represión no ha cesado con Díaz-Canel, sino que la han sofisticado. Las detenciones son más cortas. Están empujando a los disidentes y opositores a que se vayan al exterior mientras están apretando el puño a los familiares de los disidentes.

¿Cuál puede ser la salida del Gobierno cubano?

La única opción de que el Gobierno pueda negociar con su propia ciudadanía es un estallido social, como ocurrió en 1994. Así que la disyuntiva será o bien masacrar a su propio pueblo y aceptar el costo político de eso o comenzar a negociar con los cubanos.

Source: NGT Internacional

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