Hotel gran lujo para los congresistas trasnochadores

Los esfuerzos por internacionalizar el desafío independentista por parte de la Generalitat hasta ahora se han contado en fracasos: ni Mas ni Puigdemont han podido mantener reuniones de alto nivel con mandatarios de cierto nivel después de que la comunidad internacional cerrara filas con el Ejecutivo de Rajoy. Pero es que incluso los pequeños éxitos parciales del departamento dirigido por Romeva se vuelven en su contra. Concretamente la foto que el presidente de la Generalitat se hizo con los congresistas estadounidenses Dana Rohrabacher y Brian Higgins comenzó siendo un tanto a favor de la Generalitat para terminar convirtiéndose en un sonado fiasco de relaciones públicas.

Ambos congresistas cenaron en el Palau de la Generalitat a las 19:00 horas del domingo y la velada se alargó hasta altas horas de la mañana. Fuentes conocedoras del asunto confiaron a este diario que los congresistas fueron acompañados en sus correrías nocturnas por un hombre de confianza de Mas que sigue actualmente en el equipo de presidencia con Puigdemont. Finalmente, Rohrabacher y Higgins tuvieron que llamar a Madrid para informar de que les iba a ser imposible coger el vuelo que tenían programado a las 6:00 para acudir a sus reuniones cerradas con asesores de Moncloa y con el secretario de Estado de Seguridad, José Antonio Nieto.

Los congresistas se alojaron un hotel cinco estrellas gran lujo situado en la calle de Pau Claris, entre Mallorca y Valencia. Los precios de las suites van desde los 310 a los 935 euros la noche. Baños de mármol, sauna, estatuas de dioses hindúes de 1.600 años de antigüedad, y grabados describiendo las batallas de Napoleón en Egipto son algunas de las decoraciones publicitadas por el lujoso establecimiento, características que hacen comprensible la renuencia de los representantes en dejar la Ciudad Condal. Fuentes de la Generalitat aseguraron a este diario que la estancia de los congresistas en Barcelona no se pagó con dinero de los contribuyentes.

Sea como fuere, lo cierto es que el secesionismo catalán es sólo un interés tangencial en la agenda de al menos uno de los congresistas –el republicano Dana Rohrabacher, del estado de California– que es el principal valedor en la Rama Legislativa del gobierno los Estados Unidos del lobby de presión para la legalización del uso de la marihuana tanto para fines terapéuticos como recreativos. De hecho el periplo del congresista en Barcelona para mostrar su apoyo «filosófico» al proceso soberanista catalán tuvo lugar entre dos citas –en Amsterdam y Berlin– relacionadas con el mundo de la marihuana. Rohrabacher asiste hoy a la Conferencia Internacional del Negocio del Cannabis (ICBC) en la capital alemana.

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