Jerusalén, una ciudad sin Estado para la comunidad internacional

Jerusal√©n, sagrada para el Cristianismo, el Juda√≠smo y el Islam, es una urbe disputada en la que la comunidad internacional no reconoce desde hace 70 a√Īos soberan√≠a ni a israel√≠es ni a palestinos hasta que estos lleguen a un acuerdo de paz.

La decisión de Trump de reconocer la ciudad como capital de Israel y el traslado aquí de la embajada estadounidense, romperá un consenso internacional de décadas y pasará por alto toda una serie de resoluciones de Naciones Unidas sobre la ciudad.

Desde 1947, cuando la Asamblea General de la ONU aprobó el Plan de Partición de Palestina entre un Estado árabe y otro judío con la resolución 181, el estatuto de Jerusalén está por determinar.

El plan establecía que la ciudad y sus alrededores (incluido Belén) quedarían bajo control internacional durante una década y preveía la celebración de un plebiscito para decidir su condición.

As√≠, se creaba lo que se denomin√≥ “corpus separatum”, una entidad aparte administrada por Naciones Unidas con un r√©gimen internacional especial. Pero el estallido de la guerra √°rabe-israel√≠ trunc√≥ la posibilidad de que Jerusal√©n fuese gobernada a trav√©s de un estatuto particular, que nunca se lleg√≥ a desarrollar.

Con el armisticio de 1949, la ciudad santa quedó dividida: la parte oriental -con la Ciudad Vieja y los lugares sagrados- quedó bajo control de Jordania y la zona occidental bajo gobierno de Israel.

La ciudad quedó partida en dos con barricadas, alambradas, vallas, puestos de control y torres de vigilancia militares.

Un a√Īo m√°s tarde, la Kn√©set (Parlamento) aprob√≥ una Ley Fundamental que declar√≥ la parte oeste como capital de Israel.

En 1967, con la Guerra de los Seis Días, Israel ocupó el este de Jerusalén (así como Cisjordania, Gaza y los Altos del Golán), un avance al que la ONU reaccionó con la resolución 2253, que declaró ilegales todas las actividades de Israel en la parte oriental y reclamó que cesaran de inmediato.

Poco despu√©s, la Asamblea General aprob√≥ la resoluci√≥n 2254, que conden√≥ el incumplimiento israel√≠ de la resoluci√≥n anterior, reiter√≥ que deb√≠a dejar de actuar en Jerusal√©n Oriental e insisti√≥ en que no pod√≠a modificar el “statu quo” de la ciudad.

A estos textos internacionales se a√Īadi√≥ en 1968 la resoluci√≥n 252 del Consejo de Seguridad, que inst√≥ de nuevo a Israel a cesar todas sus actividades en la parte este, las calific√≥ de ilegales y conden√≥ la ocupaci√≥n por las armas de cualquier territorio.

Mientras las condenas internacionales se iban sucediendo, la Knéset aprobó una ley para proteger los monumentos sagrados de la Ciudad Vieja, pero la contienda legal para el control de la ciudad estaba servida.

En los siguientes a√Īos, Israel mantuvo Jerusal√©n Este bajo su control y en 1980 se anexion√≥ unilateralmente esa parte, cre√≥ una sola entidad administrativa y ampli√≥ sus fronteras a los suburbios. A trav√©s de una enmienda de la Ley Fundamental de 1950, pas√≥ a considerar Jerusal√©n “completa y unida”, como su capital.

Ese mismo a√Īo, la comunidad internacional rechaz√≥ las pretensiones israel√≠es con la resoluci√≥n del Consejo de Seguridad 476, que certific√≥ que las medidas tomadas por Israel carec√≠an de validez jur√≠dica.

Poco después, ratificó esa condena y aprobó una nueva decisión, la 478, en la que exhortó a todos los países de la comunidad internacional a retirar sus embajadas de la ciudad santa.

Tras el nacimiento de Israel en 1948, varios pa√≠ses establecieron sus embajadas en Jerusal√©n, que lleg√≥ a tener 16 de estas legaciones en los a√Īos 50, once de ellas de pa√≠ses latinoamericanos, recordaba hoy el diario “Haaretz”.

Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Rep√ļblica Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Panam√°, Uruguay, Venezuela, Costa de Marfil, el entonces Zaire, Kenia, Holanda y Hait√≠ ten√≠an en la ciudad su representaci√≥n oficial.

Los tres pa√≠ses africanos las retiraron en 1973, tras instar a ello el Movimiento de Pa√≠ses No Alineados, y el resto sigui√≥ este camino tras la petici√≥n de la ONU en 1980, excepto El Salvador y Costa Rica, que fueron los √ļltimos en retirarlas, en 2006.

En la actualidad, aunque hay consulados generales, ning√ļn pa√≠s mantiene su embajada en la ciudad y, hasta ahora, el consenso internacional para condicionar la capitalidad de Jerusal√©n a un acuerdo de paz entre israel√≠es y palestinos era absoluto.

Pese a la falta de reconocimiento, la ciudad es de facto gobernada como una sola entidad a través de la Alcaldía bajo jurisdicción israelí.

Un tercio de sus habitantes -la mayoría de ellos residentes en el este- son palestinos, la mayoría de los cuales niega la soberanía israelí sobre la urbe y tiene un estatus de residente permanente, no de ciudadano.

La posici√≥n de Trump se aleja de todos estos instrumentos internacionales y, seg√ļn han advertido varios pa√≠ses a EEUU en los √ļltimos d√≠as, amenaza con desestabilizar la regi√≥n.

Efe

Source: NGT Internacional

Tagged with:    

About the author /


Related Articles