La fórmula que explica por qué los teléfonos caen casi siempre boca abajo

 

Todos los usuarios de smartphone han visto cómo su dispositivo se le resbalaba de las manos y caía al suelo. Esas décimas de segundo interminables de pánico desde que se despegan de la mano hasta que comprobamos que funciona perfectamente y no tiene daños… O sí. En muchas ocasiones, nos preguntamos la razón por la que la mayoría de las veces cae boca abajo. Pues bien, un físico ha dado con la fórmula que lo explica y que tira por tierra la manida “Ley de Murphy” a la que se achacaba esta situación hasta ahora.

La solución es similar a la que justifica que la tostada caiga al suelo siempre sobre la parte de la mantequilla. El profesor Robert Matthews, un físico de la Universidad de Aston, afirma que debido a la forma en la que cogemos los teléfonos móviles para utilizarlos provocan una mayor tendencia a que giren sobre sí mismos en caso de caída.

Sin embargo, la clave para que en la mayoría de las ocasiones impacten con la pantalla contra el suelo está en la altura desde la que se caen. De hecho, el acabado resbaladizo, brillante que se utiliza para hacer que los teléfonos móviles modernos más atractivos también formar parte del problema.

Matthews, que comenzó una investigación gracias a la financiación de Motorola, llegó a la conclusión de que la forma en que un teléfono se mantiene y el material de que está hecho de puede aumentar el riesgo de que caiga boca abajo en más de 60 por ciento de las ocasiones.

“La física es la culpable de esta situación. Matthews comprobó que si se tiene cogido el teléfono con la mano por la parte inferior y sin apretarlo (lo que ocurre en la mayoría de las ocasiones en las que se está mandando un mensaje) hace que el teléfono tenga más posibilidades de que gire alrededor de los dedos. La velocidad con la que lo hace depende de la intensidad con la que se esté manipulando que, unido a la gravedad, el tamaño del dispositivo y la altura desde la que caiga, hacen que el ángulo varíe en mayor o menor medida.

Así, este físico ha desarrollado una ecuación que indica a la velocidad a la que un teléfono inteligente girará a medida que cae hacia el suelo.

El material que el teléfono está hecho de también puede jugar un papel. Si es un material muy suave, al resbalarse entre los dedos no cogerá velocidad ni un gran ángulo, por lo que caerá hacia arriba.

Un estudio de Motorola concluye que el 29 por ciento de los usuarios tiene la pantalla agrietada o rota como consecuencia de estas caídas. El fabricante ha anunciado que trabaja en el primer modelo del mundo en el que la pantalla no se rompe. Para ello, el dispositivo llevará incorporada una pantalla de cinco capas que absorben el impacto y evita que se agriete.

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