La Guardia Civil no sanciona por tener la regla

La Unión de oficiales Guardia Civil Profesional indicó mediante un comunicado que la información que se había dado sobre el expediente abierto a una guardia civil por “ausentarse del servicio para ponerse una compresa” era solo una versión de los hechos, la del servicio jurídico que asiste a la agente, “buscando la rápida criminalización mediática” del Oficial.

Sin embargo, según indica la Unión de oficiales, un agente, en su labor de control de los servicios establecidos para su Unidad, se dirigió a vigilar a una patrulla que tenía establecido un punto de verificación de 10 a 10:30. “Al no encontrarla en dicho punto, dio una vuelta con el vehículo oficial viendo el coche de la patrulla aparcado junto a la entrada de un edificio anexo. Al verlo llegar, los componentes de la patrulla, la agente expedientada y un compañero, salieron del edificio y la agente, como Jefe de Pareja explicó que había tenido que ir al baño”. Ante esto, el Oficial recordó a la agente que había tenido tiempo para ello, tanto antes como después de la hora estipulada para el punto de verificación, a lo que ésta respondió que le había venido la regla y era urgente. El Oficial, entonces, le preguntó si había transmitido la incidencia al Jefe de turno y si lo había anotado en la papeleta, a lo que ella contestó negativamente, recibiendo el aviso por parte de su superior de que, de repetirse el descuido, sería corregida.

Desde Unión de Oficiales Guardia Civil Profesional (UO), “entendemos comprensible que ante una urgencia, sea del tipo que sea, uno de los agentes se encuentre indispuesto para cumplir con sus obligaciones, pero mucho más difícil de entender en este caso es que ninguno de los dos tuviese tiempo para informar a sus superiores o anotarlo en la papeleta, máxime teniendo en cuenta la responsabilidad de los servicios de vigilancia en un entorno de alerta 4 antiterrorista”, indican.

Como en cualquier otro trabajo, civil o militar, en la Guardia Civil “no hay problema por abandonar un servicio ante una emergencia, siempre y cuando se comunique debidamente y se deje constancia de los motivos que obligan a ello”. Destacan por tanto que, la reprimenda del Oficial “únicamente buscaba recordarles el cumplimiento de sus obligaciones y evitar que, en lo sucesivo, se repitiesen este tipo de descuidos, sin mayor trascendencia. Sin embargo, la agente, lejos de asumir su responsabilidad como Jefe de Pareja del citado servicio, acudió buscando la complicidad de los superiores para acusar al Teniente de acoso laboral por lo sucedido”. Por ello, “éste se vio obligado a elevar parte disciplinario para poner los hechos en conocimiento de la superioridad jerárquica y depurar las oportunas responsabilidades”.

En Unión de Oficiales, destacan “somos plenamente conscientes de las complicaciones inherentes al ejercicio del mando y de lo difícil que es mantener un nivel de compromiso y exigencia adecuados, por lo que queremos trasladar nuestro apoyo al Oficial afectado por esta incómoda situación, máxime cuando la misma es irreprochable desde el punto de vista profesional, tal y como establece la normativa vigente”.

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