La Policía investiga una tentativa de homicidio de la auxiliar de Alcalá

La auxiliar de enfermería del Hospital Príncipe de Asturias en prisión desde el pasado lunes como presunta autora de un delito de asesinato también intentó matar a otra paciente. Según fuentes policiales, Beatriz López trató de quitarle la vida a una persona ingresada en este hospital público utilizando el mismo modus operandi que con su última víctima: insuflar aire vía intravenosa con una jeringuilla. Sin embargo, los investigadores creen que, por lo que sea, tuvo que abortar su plan y quizás no le dio tiempo a introducir el suficiente aire para provocarle la muerte.

Esa es la hipótesis que manejan los agentes de Homicidios de la Policía Nacional, que también están investigando el resto de homicidios consumados que sí llevó a cabo Beatriz. En este sentido, fuentes cercanas a la investigación aseguraron a este diario que va a ser muy complicado reunir las pruebas necesarias para demostrarlo ante un juez. A lo sumo, aspiran a poder imputarle estos homicdios por acumulación de indicios pero podría no haber pruebas definitivas contra ella y sería muy sencillo para su abogado defensor tirarlas por tierra. Aunque ya han logrado reabrir el caso de otra anciana fallecida en similares circunstancias a las de Consuelo –la mujer de 86 años asesinada el 3 de agosto– las mismas fuentes sostienen que la auxiliar estaría detrás de, al menos, otros cuatro casos. El que se ha logrado reactivar pertenece a la época anterior a la colocación de la cámara de vigilancia instalada en la planta 5B, área de Medicina Interna, que precisamente fue determinante para la detención de Beatriz.

En aquella etapa ocurrieron «tres o cuatro» casos de muertes sospechosas pero, a falta de una reacción investigativa inmediata (se necesita una prueba forense muy específica y en los momentos posteriores al fallecimiento para poder detectar la embolia gaseosa) será complicado, por no decir casi imposible, demostrarlo.

La escalofriante forma de actuar de esta presunta asesina, ha dejado perplejos no sólo a su entorno más cercano (familiares, compañeros de trabajo y vecinos no han dudado prácticamente de su inocencia) sino a los propios investigadores, que conocían el asunto desde hace un par de años. Esas primeras muertes «sospechosas» que en su día no pudieron resolverse, fueron las que llevaron a la titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Alcalá a autorizar la colocación de una cámara. En las habitaciones no se pueden instalar por privacidad de los pacientes pero ha servido para comprobar cómo Beatriz entró hasta cuatro veces en menos de hora y media (desde las 14:30 a antes de las 16:00 del 3 de agosto) en la habitación 528 del hospital público. Según explicó en su declaración una vez arrestada, entró a la habitación de la paciente Consuelo para «poner termómetros». Cuando observó que la después fallecida presentaba un cuadro febril alarmante avisó a las enfermeras. «Me dijeron que llamara a los internistas y eso hice. Después vi cómo le hacían una reanimación cardiopulmonar. Se la entubó con un Guedel, vomitó un poco de comida y cuando llegaron los intensivistas dijeron que no había nada que hacer y que la abuela ya estaba fallecida».

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