Los buscadores de empleo se hartan de las redes sociales

Elena y Olivia son dos jóvenes «millennials», menores de 30 años que utilizan las redes sociales para comunicarse con los amigos mientras que para buscar empleo acuden a las tradicionales webs de empleo. Eso sí, de manera casual Olivia ha encontrado un trabajo en una agencia de publicidad a través de Instagram, la red social en la que se comparten fotos, vídeos y mensajes. Estar en las redes sociales es para muchos expertos una condición «sine qua non» si se quiere encontrar empleo, ya que éstas ofrecen la posibilidad de conocer mejor al candidato no sólo profesionalmente sino personalmente. María Gómez de Pozuelo, CEO de Womenalia, la primera red social para mujeres profesionales, ha contratado al 100% de su personal a través de las redes sociales. «El 52% de los puestos de trabajo se cubre por talento encontrado a través de las redes y si no estamos en ellas no existimos», explica De Pozuelo. Sin embargo, parece ser que el hartazgo se ha instalado en muchos candidatos que no confían en ellas como canal de empleo. Según el informe 2016 de Infoempleo-Adecco «Redes Sociales y Mercado de Trabajo», la expansión que han vivido durante los últimos años parece haber alcanzado su punto máximo. Aunque su nivel de penetración es muy alto, su ritmo de crecimiento se está ralentizando. Sólo el 45% las tiene como referencia habitual para la búsqueda de empleo. «Los usuarios podrían estar padeciendo el conocido como “efecto fatiga”, porque no obtienen respuestas cuando buscan un trabajo a través de estos medios», expresa Pedro de Vicente, autor de «Exprimiendo linkedin.com». Entre los motivos que más influyen a la hora de abrirse un perfil o utilizar una red social, siguen figurando contar y comunicarse con amigos (66%) y estar al día de la actualidad (57%). Buscar empleo, sin embargo, es una de las razones que más peso ha perdido en el último año, cayendo de un 69% en 2015, a un 40% en 2016. Los expertos aseguran que lo que ha tocado techo es la forma en la que se están utilizando. «No vale sólo con estar presente en ellas, si no que se debe contar con una estrategia adecuada y hacer cosas para que pasen cosas. Debemos crear nuestras propias oportunidades», explica Pedro de Vicente.

Según Reyes Sanz, «head of Digital Marketing» en Accenture, el problema se halla en el planteamiento de objetivos. «La gente debe procurar que las empresas las encuentren, porque éstas siguen utilizando las redes sociales para descartar candidatos». ¿Pero cómo hacerlo? Guillem Recolons, experto en marca personal, nos da sus recetas: «Lo primero es contar con una web propia en la que publiquemos con cierta frecuencia. Es obligatorio contar con un perfil en Linkedin y otro en about.me. Si nuestro nombre no es común y, por tanto, no tenemos clones digitales, al reclutador le será más fácil identificarnos. En caso de tenerlos, habrá que utilizar la imaginación, como juntar el primer y segundo apellido con un guión. Por otro lado, identificar cuáles son las 10 palabras clave que identifican nuestra propuesta de valor nos hará también más visibles en internet. Por ejemplo, la palabra «personal» es inconcreta, no conduce a nada. La palabra «personal branding» ya especifica más un área de actividad, pero la palabra clave «personal branding arquitectos» es certera y concreta. ¿Dónde debemos utilizar estas palabras clave? Recolons explica que, especialmente en nuestro currículum, y en todos nuestros perfiles on-line, sobre todo en Linkedin y en aquellas redes que admiten #hashtags.

Utilizar las redes sociales con el objetivo de encontrar un empleo requiere un esfuerzo. Debemos cuidar nuestra marca personal, aquello que nos define como personas y profesionales de manera constante y teniendo cuidado con lo que publicamos. «Acordarse de Santa Bárbara cuando truena no es estratégico. Eso significa que Google o las redes sociales no van a posicionar nuestra marca en pocos meses, ya que es una labor de goteo, que pide coherencia y persistencia», señala Recolons.

Consolidación

El 63% de los candidatos es consciente de que todo aquello que publican en sus redes sociales puede ser evaluado por otras personas, entre ellas sus futuros empleadores. De hecho, el 55% de los profesionales de Recursos Humanos ha reconsiderado su decisión de contratación después de consultar los perfiles en redes de algún candidato preseleccionado; el 36% lo ha hecho empeorando su opinión, mientras que el 35% opina que los candidatos no dan un uso suficientemente profesional a sus perfiles en redes sociales. «Incluso los CEO son cada vez más conscientes de la importancia de utilizarlas adecuadamente», añade Beatriz Recio, directora de Womantalent.

La tendencia indica que se consolidarán como vías de reclutamiento. Según el estudio de Infoempleo-Adecco, en los próximos dos años ocuparán el tercer puesto como mecanismo de intermediación laboral después de los portales web de empleo y los contactos personales. «La tendencia es imparable, por eso los candidatos no deben hartarse de ellas», señala María Luisa Sánchez, directora de Service Excellence de Adecco.

La red profesional mejor valorada por los reclutadores sigue siendo Linkedin (67%), seguida de Facebook (40%) y Twitter (22%). Sin embargo, muchos empleadores empiezan a tomar en cuenta a otras redes sociales como Youtube o Instagram. «Un vídeo currículum de un minuto comunica más sobre una persona que cinco páginas de CV o un blog entero», concluye Recolons.

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