Los republicanos mantienen gobernadores en feudos como Florida y Ohio

Los demócratas ganaron las gobernaciones en varios estados de EE UU que habían apoyado al presidente Donald Trump en 2016, pero perdieron en regiones de gran calado como Florida y Ohio. De los 50 estados del país, el martes se eligieron 36. Tras los resultados, el mapa del poder territorial queda de la siguiente manera: 22 gobernaciones estarán en manos de los demócratas y 25 de los republicanos. Los demócratas ganaron en estas elecciones siete gobernaciones, las mismas que perdieron los republicanos.

En Georgia, finalmente la demócrata Stacey Abrams no pudo hacer historia al perder la gobernación frente al republicano Brian Kemp. No pudo ser la primera mujer afroamericana en ostentar el más alto cargo ejecutivo estatal en Estados Unidos.

En Florida, el demócrata Andrew Gillum perdió su intento de convertirse en el primer gobernador negro del estado, sufriendo una derrota estrecha contra el republicano Ron DeSantis.

Los republicanos también obtuvieron una importante victoria en Ohio, donde Mike DeWine, el fiscal general del estado, derrotó al demócrata Richard Cordray. En Wisconsin, el demócrata Tony Evers logró una ajustada victoria al vencer al republicano Scott Walker.

Además de Wisconsin, los demócratas también ganaron las elecciones de gobernador en otros tres estados: Michigan, Pennsylvania y Kansas, que apoyaron a Trump en 2016, lo que refuerza las esperanzas del partido de recuperar esos estados de cara a las elecciones presidenciales de 2020.

En Kansas, la demócrata Laura Kelly derrotó a Kris Kobach, un aliado incondicional de Trump en un estado tradicionalmente conservador. Los candidatos demócratas también triunfaron en Ilinois, Maine, Nuevo México y Nevada, donde los republicanos gobernaban hasta ahora. En total, los demócratas ganaron siete gobernaciones en estas elecciones. En Nueva York revalidó su mandato el gobernador demócrata Andrew Cuomo.

El voto a gobernador en los estados puede tener un gran impacto en temas como la redistribución de fondos en los distritos y en la atención médica.

Las elecciones en Florida y Georgia fueron consideradas como una prueba sobre si los candidatos liberales podrían ganar en los estados del sur, donde los demócratas centristas han perdido repetidamente.

Tanto DeSantis (Florida) como Kemp (Georgia) tuvieron un fuerte apoyo de Trump, quien viajó a sus estados en los últimos días de las campañas para animar a los republicanos en los mítines. El ex presidente demócrata Barack Obama se volcó con su apoyo a los demócratas.

En estas elecciones salió elegido Jared Polis, del Partido Demócrata, como el primer gobernador abiertamente homosexual del país, por el estado de Colorado.

Source: NGT Internacional

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