«Me debes una investidura»

Los corrillos parlamentarios, es decir, los bastidores tras la salida al escenario de las declaraciones detrás del micrófono o el discurso del hemiciclo, permiten hacer un análisis de situación política que subyace entre canapé y saludo. Ayer, entre la aglomeración de personas congregadas en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso, que una vez dentro dificultaba enormemente llegar a la salida, se percibió a un secretario general socialista, Pedro Sánchez, con la mano más tendida de lo habitual hacia el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Previamente, a su llegada a la Cámara Baja, ya aseguró, micrófono abierto, que la decisión del Gobierno de apoyar el 155 y que él respaldó «ha demostrado la resiliencia de la Constitución», y aseguró que ha sido una respuesta llevada a cabo de una manera «proporcionada y mesurada». Porque ayer fue el segundo día de campaña electoral ante el 21-D y se nota. En conversación con periodistas, Sánchez reveló estar manteniendo una conversación «fluida y constante con Rajoy», y aunque urgió al líder del Ejecutivo a presentar antes del 31 de diciembre una propuesta para revisar el modelo de financiación autonómica, su tono fue notoriamente más laxo que el que empleó la presidenta andaluza, Susana Díaz, al respecto. Según la última encuesta del CIS, Cs sería la fuerza más votada del bloque constitucionalista, y el candidato del PSC, Miquel Iceta, ha dejado claro, al menos en sus últimas entrevistas, que no formará parte de ningún Ejecutivo que no presida. En esta línea y siguiendo los sondeos, no tendría más remedio que pactar con ERC y Podemos si consiguen sumar, o con PP y Ciudadanos. La formación naranja, en cambio, como lista más votada, continúa manteniendo el tono conciliador con el líder socialista en Cataluña. «Me parece bien un tándem entre Arrimadas y el PSC, siempre y cuando sea en ese orden». Pero Sánchez secundó ayer la negativa de Iceta a reconocer a Arrimadas presidenta, yendo a la yugular al afirmar que para ganar las elecciones en Cataluña primero hay que saberse la tasa de paro de la Comunidad, en alusión al debate que protagonizó con Marta Rovira en la que desconoció el dato de desempleo de la autonomía. Sánchez fue a saludar a Rajoy, con el que mantuvo una conversación cordial, aseguran fuentes que la presenciaron, y después la presidenta del Congreso, Ana Pastor, en un gesto afectuoso le tomó del brazo para saludarlo y le preguntó si le había gustado su discurso en el hemiciclo, a lo que el líder socialista respondió afirmativamente. La conversación que mantuvo con el presidente de Cs, Albert Rivera, tomó otra dirección. Sánchez, en un tono distendido, le espetó verle como un «podemita», y Rivera respondió rápidamente que a él como un «facha». El momento clave se produjo en la despedida, en la que el líder de la formación naranja le dijo que le debe una investidura, refiriéndose al acuerdo en las elecciones generales de 2016. En definitiva, ayer quedó constancia de cómo Rivera tiende puentes al PSOE para formar gobierno en Cataluña, mientras PP y PSOE se miran con prudencia a la espera de futuros pactos. El líder del Ejecutivo no se «mojó» cuando se le preguntó por su preferencia entre Arrimadas e Iceta: «Yo prefiero a Albiol», zanjó el asunto. Pablo Iglesias, el «elemento de discordia» en los comicios autonómicos, afirmó que es «inverosímil» apoyar un bloque independentista formado por ERC, JxCat y la CUP, pero también consideró «imposible» un acuerdo con PSC y Cs.

Source: NGT

Tagged with:    

About the author /


Related Articles