Moncloa espera al president (legal)

El Gobierno observa con distancia la negociación independentista para investir a un nuevo presidente de la Generalitat. La preocupación ante la posibilidad de la investidura telemática de Carles Puigdemont se ha diluido una vez parado el primer «golpe» con el recurso ante el Tribunal Constitucional. Fueron días en los que se encendieron todas las alarmas, pero esa situación de urgencia ha dado paso a un escenario completamente distinto. Y, de hecho, en el Ejecutivo de Mariano Rajoy se respira por primera vez cierta tranquilidad desde que los partidos soberanistas pisaron el acelerador en la pasada Legislatura para activar el «procés», a pesar de que los «fieles» a Puigdemont sigan maniobrando para conseguir esa investidura a distancia. Cada acto en esa dirección volverá a ser recurrido ante el Constitucional.

Aunque siga el «ruido» en Cataluña, y todavía no esté nada claro de qué manera va a resolverse la constitución del nuevo Gobierno, el presidente Mariano Rajoy se inclina por la tesis de que antes o después habrá un Ejecutivo independentista, dentro del marco legal. «Los partidos soberanistas necesitan volver a tocar poder como sea, necesitan volver a manejar el Presupuesto y que no seamos nosotros los que tomemos las decisiones sobre futuros contratos o adjudicaciones que vencen. Les costará, será en el último momento, pero lo lógico es que esta salida se imponga por encima de todo, aunque no hay que despreciar el factor del carácter imprevisible de Puigdemont», sostiene un ministro que está en el «núcleo duro» de la toma de decisiones sobre Cataluña.

El análisis del Gobierno apunta, por tanto, a que en la lucha por poder entre ERC y los de Puigdemont al final se impondrá el pragmatismo, que habrá un Gobierno de la Generalitat, y que lo presida quien lo presida estará dentro de la legalidad. De hecho, hasta hacen la apuesta de que en unos meses el nuevo presidente o presidenta de la Generalitat estará en Moncloa en disposición a negociar sobre la financiación. Alto colocan la puja, pero también es verdad que Rajoy ha dado orden de aguantar la negociación sobre financiación y la convocatoria de la Conferencia de Presidentes hasta ver cómo queda la Generalitat y para poder ofrecer a su nuevo máximo representante la posibilidad de participar en las conversaciones, «siempre que esté dentro de la legalidad», apostillan en Moncloa. De la misma manera, el Gobierno ha perdido el miedo a la capacidad de «enredar» de Puigdemont. «Está acabado, aunque no quiera reconocerlo. Hay que dejar de colocar el foco en alguien que no puede ser nada y a quienes lo suyos ven como un obstáculo. Seguir a Puigdemont es seguir el camino de Estremera, y eso lo sabe Torrent y lo sabe también Artadi», añaden dentro del Ejecutivo de Rajoy.

El presidente considera que ya ha adoptado las decisiones políticas más complicadas, y a pesar de que el resultado electoral en Cataluña ha sido un desastre para el PP, entiende que tiene bien encarrilada la respuesta y que la vía unilateral está enterrada por completo sin posibilidad de que la vuelvan a resucitar. «El Estado ha parado el golpe. No se han dado cuenta de que esto no era una batalla contra el Gobierno, sino contra el Estado. Y que la alternativa al autogobierno no es la independencia, sino el 155», sostienen las fuentes consultadas. Así que en este terreno, Rajoy cree que a su Gobierno sólo le queda dejar que los tribunales actúen y seguir recurriendo ante el Constitucional cualquier resolución o declaración que se salte el ordenamiento.

ERC ha planteado ya en el Congreso la demanda de un diálogo bilateral, en una moción en la que no hablaba de presos políticos ni de República catalana. Ante eso, la respuesta del Gobierno central es clara: el diálogo dependerá de su actitud. En la normalidad, se puede hablar con todos y de todo, como hemos dicho siempre, dentro de la ley. Por tanto, Rajoy esperará a ver por dónde respira la nueva Generalitat, pero si le dejasen margen, porque la «actitud es constructiva», entonces sí haría un gesto al nuevo president para que viniese a La Moncloa y se volviese a la «normalidad». «Todo depende de ellos».

De momento, el Gobierno prepara ya una reacción jurídica contra la propuesta registrada por Junts per Catalunya para reformar la Ley de Presidencia de la Generalitat y del Govern para permitir la investidura a distancia de Puigdemont. La propuesta no tiene el aval de ERC y consta sólo de dos artículos dirigidos a hacer posible que pueda ser investido sin necesidad de que esté en el hemiciclo.

Source: NGT

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