Plan África: La UE rediseña la estrategia con el sur

Cada 24 horas, 33.000 jóvenes africanos se lanzan a la búsqueda de empleo. Se calcula que el 60% no lo conseguirá y pasará a formar parte de una bolsa de desempleados y «ciudadanos no efectivos» que constituyen el caldo de cultivo en el que medran sin cesar no sólo las mafias de tráfico de personas con Europa como destino final soñado, sino también los focos de islamismo radical que amenazan con desestabilizar más aún el continente. Con el objetivo de desactivar esta bomba demográfica y dar respuestas y esperanzas a los 830 millones de jóvenes africanos que se calcula habrá en 2050, arranca mañana en Abiyán (Costa de Marfil) la Cumbre Unión Africana-Unión Europea, encuentro que reunirá a jefes de Estado y de Gobierno de ambos continentes –entre ellos el presidente Mariano Rajoy– durante dos intensos días de debate. Es de esperar compromisos efectivos para sentar las bases de la solución a problemas de los que depende, literalmente, el futuro de África, de Europa y, singularmente, del país que se encuentra entre ambos: España.

«África no es sólo el continente de la inmigración y de las crisis. Es el continente del futuro». Son palabras de Emmanuel Macron, el presidente de la nación europea con más presencia histórica en el África Subsahariana y la potencia que tiene actualmente destacados 7.000 efectivos enfrentándose a una auténtica constelación de milicias yihadistas situadas a lo largo de Mali, Níger, Chad y Sudán. Ésta es la franja que separa los países del golfo de Guinea, densamente poblados, de las naciones situadas en la costa sur del Mediterráneo, punto de partida del último trayecto hacia el paraíso europeo… o hacia la muerte.

Se estima que medio millón de africanos han emigrado a la Unión Europea entre 2013 y 2016, que se suman a los millones llegados de Siria, Irak, Yemen y Afganistán. El evidente impacto de la crisis migratoria en Europa ha convertido en uno de los principales puntos de la agenda doméstica de la UE la necesidad de encontrar soluciones urgentes a los retos a los que se enfrenta África. Y es en este contexto en el que ya se cree necesario un «plan Marshall para África».

La idea de fondo del plan proviene de Alemania y Francia: limitar el flujo de inmigrantes a Europa implementando mayores controles y oportunidades en suelo africano, no dentro de la Unión. España coincide plenamente con este planteamiento ya que, aunque la situación económica y el paro en nuestro país no lo convierten en el destino ideal para los jóvenes africanos, por su situación geográfica sí es protagonista de la crisis, como las pateras recientemente interceptadas en aguas cercanas a Murcia pone de manifiesto. Francia se ha comprometido a incrementar su presupuesto de ayuda del 0,38 al 0,55% de su PIB. A nivel europeo, la UE quiere dedicar 40.000 millones de euros a la partida de inversiones en África en su siguiente presupuesto.

Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo, en un reciente discurso en Túnez, dejó claro que los 3.700 millones del actual presupuesto no llegan ni de lejos para paliar una crisis provocada por el hecho de que anualmente de diez a doce millones de jóvenes africanos alcanzan la edad de trabajar en un continente que sólo crea 3,7 millones de empleos. Tajani dijo que «Europa debe lanzarse a un verdadero Plan Marshall para África» y desarrollar inversiones en el continente que detengan el flujo migratorio. «Las palabras no van a convencer a los inmigrantes de quedarse en su país natal. Debemos darles la oportunidad de tener allí una vida decente», dijo Tajani poco antes de recordar que «hay millones de personas que en el futuro podrían dejar sus países para llegar al vuestro y más allá», unas palabras que, aunque pronunciadas en Túnez, guardan toda su validez escuchadas en España.

La situación tampoco ha dejado indiferente a la Iglesia Católica que, con motivo de la Cumbre de Abiyán ha emitido una nota conjunta de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la UE (Comece) y del Simposium de Conferencias Africanas y de Madagascar (Secam). Los obispos africanos y europeos abogan por dar «respuestas coherentes» a la juventud frente a incontrolables ideologías sobre la cultura, sobre la santidad de la vida humana, el matrimonio y la familia, y sobre la pérdida de la espiritualidad en un mundo en el que la cultura materialista es dominante.

«El futuro para la juventud de África no está en la emigración a Europa sino en una África próspera», dijo en preparación a la Cumbre el presidente del Banco Africano de Desarrollo, Akinwumi Adesina. Y los números le dan la razón. Las estimaciones actuales hablan de que la población en África llegará a los 2.500 millones en 2050, una cifra que apunta claramente a un hecho incontrovertible: sin ayuda y altas inversiones sostenidas en el tiempo se dibuja en el futuro una crisis migratoria que no podrá detener ni las vallas ni los guardacostas.

Source: NGT Internacional

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