Por qué Kim no quiere acabar como Gadafi

Las últimas declaraciones del asesor de seguridad de EE UU, John Bolton, que proponía un modelo de desarme nuclear de Corea del Norte similar al de Libia, enfurecieron al líder nocoreano, Kim Jong Un que amenazó con cancelar el histórico encuentro en Singapur con el presidente de EE UU, Donald Trump. La sola mención de este modelo despertó todas las alarmas. A la vista está que él régimen Juche no quiere acabar como el libio.

El derrocamiento del Gobierno de Sadam Husein en Irak en 2003 convenció al entonces líder libio, Muamar Gadafi, de abandonar su programa nuclear, que en aquella época estaba en fase embrionaria. Decidió cooperar con los países occidentales. A cambio, Estados Unidos y sus aliados levantaron las sanciones económicas y prometieron que renunciarían a los intentos de aislar a Libia y que lo aceptarían de nuevo en la comunidad. Todo, a cambio de abandonar sus ambiciones nucleares. Sin embargo, un año después, durante una rebelión contra el presidente, al calor de las llamadas primaveras árabes, las potencias occidentales apoyaron a los rebeldes y al Gadafi fue ejecutado y su cadáver exhibido como un trofeo de caza en su ciudad natal, Misrata, a la que había huido para evitar su captura. En aquel entonces, Pyongyang siempre defendió que si Libia no hubiera cancelado su programa nuclear, las potencias occidentales no hubieran intervenido en el país.

“Da la sensación de que Corea de que Pyongyang se cabreó por varios motivos. El primero de ellos es que no le gustó la comparación con Libia porque el país no tenía armas nucleares mientras que ellos sí y también porque el régimen de Trípoli colapsó tras la presión de los países occidentales. Y en segundo lugar, en segundo lugar, tampoco les gusta que EE UU insista enérgicamente en la desnuclearización unilateral por adelantado y casi dando por finalizadas sus cartas de negociación antes de sentarse en la mesa, como sucedió con Libia”, explica a LA RAZÓN el experto en la región del Institute of Peace de EE UU, Frank Aum.

Y en ese sentido, hay algo bastante de cierto: Corea del Norte ha suspendido todas sus pruebas con misiles, ha liberados a tres estadounidenses que estaban encarcelados en el país y ha firmado con Corea del Sur una declaración conjunta sobre la desnuclearización de la península frente a medios de todo el mundo.

Por otro lado, el experto señala que la Casa Blanca está dando la espalda a la expresión “modelo libio” para calmar las aguas así que veremos si contribuye a reducir la reciente tensión. “En última instancia, la Casa Blanca puede pensar que las palabras de Bolton no son útiles pero cree que un proceso acelerado en vez de prolongado, es el camino correcto”, describe el experto.

Ahora, la pregunta es si el encuentro entre ambos mandatarios, previsto para el próximo 12 de junio en Singapur, pende o no de un hilo. Por su parte, Lisa Collins, asegura que el anuncio de Kim sobre la posibilidad de cancelar el encuentro con Trump “forma parte del esquema tradicional de Corea del Norte en las negociaciones. Amenazando con no ir a la Cumbre está intentando de conseguir algunas concesiones adicionales en la negociación o cambiar algunos términos de la misma. Es algo que ya hicieron durante las conservaciones a seis bandas en 1994 con la administración Clinton” recuerda.

Ambos expertos coinciden en señalar que la esperada foto de los líderes tendrá lugar porque su celebración les beneficia desde el punto de vista doméstico. “Los dos apostaron personalmente por el acercamiento si no se materializa sería una enorme pérdida de prestigio personal. El presidente de EE UU está esforzándose para resolver la cuestión norcoreana y sacar rédito político y el líder coreano anunció el encuentro a su pueblo. En este escenario, las dos partes necesitarían un gran pretexto para cancelarlo”, concluye Collins.

Source: NGT Internacional

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