PP y Cs se enzarzan por la investidura y borran lo que queda de su pacto

La guerra entre PP y Ciudadanos (Cs) está ya abierta en canal. Sin miramientos y aunque el pretexto es Cataluña, la proyección será nacional porque lo que viene después del 21-D es la batalla para tomar posiciones ante las autonómicas y municipales de 2019. Si en campaña ya se vigilaron con más que recelos, ayer ya no hubo lugar para la escenificación ni para cuidar las formas con la excusa del pacto de investidura de Mariano Rajoy. Aquel acuerdo está más que superado por la tensión de la relación entre los dos partidos, aunque la formación de Albert Rivera volverá a reivindicarlo para seguir empujando a Rajoy con la bandera de la regeneración. El PP se lanzó ayer contra Cs por la gestión que está haciendo de la victoria de Inés Arrimadas. Las tornas se han dado la vuelta, y sin en 2015 era Mariano Rajoy el que recibía presiones para que se presentara a la investidura, aunque no le salieran los números para sacarla adelante, ahora es el PP el que reprocha a Arrimadas que no tome la iniciativa. Y ésta se defiende con el mismo argumento por el que antes se criticó a Rajoy por utilizarlo, que la suma de apoyos no cuadra. Génova le afea que, en cualquier caso, no busque apoyos ni tenga en cuenta las dificultades del acuerdo entre los partidos independentistas porque sus dos principales líderes, Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, no están en condiciones de ser investidos por su situación judicial, y porque, además, tendrán que correr más puestos de la lista, como los de los ex consellers que se fugaron con Puigdemont a Bruselas. La mayoría que suman Juntos por Cataluña (JxC), ERC y la CUP es tan ajustada que bajas no reconducibles pueden ser un serio problema. «Alergia a gobernar y decidir se llama», sentenció el coordinador general del PP, Fernando Martínez Maíllo, después de que Cs confirmarse que mantiene su intención de no abrir conversaciones para formar gobierno porque no tiene mayoría y no va a hablar ni con la candidatura de Puigdemont ni con la de Junqueras. Al PP, sin embargo, le resulta «sorprendente» que se ceda así la iniciativa. Maíllo tachó en RNE de «error» que Arrimadas «no sea capaz de abrir una ronda de contactos con los demás partidos» ya que hay que estar preparado para cualquier escenario. «Lo que no puede hacer Ciudadanos es esconderse», explicó.

La enmienda va más allá. La dirección popular acusó a Cs «de ir por donde va el viento», como demostró con su «cambio de postura con el artículo 155», que primero rechazó, para luego intentar presentarse como los responsables de que se hubiera aplicado esta previsión constitucional. «Deben madurar como partido y enfrentarse a la realidad».

El argumentario del PP para intentar contener la proyección nacional del buen resultado de Cs en Cataluña sostiene que los de Rivera no tienen experiencia ni están preparados para gobernar. Que sólo actúan por «oportunismo» y que incluso ante una cuestión de Estado como Cataluña, han estado más pendientes de sus intereses de partido que de construir una alternativa real al independentismo. Ayer el «tres» del PP afeó a Rivera que en pleno ecuador de la campaña afirmase en un mitin que votar al PSC y al PP era tirar el voto a la basura. «Eso fue un agravio y una irresponsabilidad», sentenció.

Source: NGT

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