Prevención imposible

El último ataque en Westminster demuestra que Reino Unido continúa sufriendo la amenaza de la violencia de la yihad. Se encuentra en nivel severo, es decir, un ataque terrorista es altamente probable. Las ciudades de Inglaterra como Londres, Manchester, Birmingham y Liverpool siguen siendo objetivos. En el último año y medio, los yihadistas han matado a más de 30 personas (entre ellas un español) y herido a unas 240 en diferentes ataques. Reino Unido alberga una gran población musulmana (2,6 millones) y una carencia de ayudas socio económicas en varias ciudades. Históricamente, Inglaterra aceptó un influjo de islamistas de países árabes y surasiáticos durante los años 70 y 80, así como a finales de los 90, que establecieron lazos con Al Qaeda, lo que originó una plataforma para la propaganda yihadista.

La fuerte relación con EE UU en política exterior ha añadido un factor de riesgo extra. De hecho, tanto Al Qaeda como el Estado Islámico (EI) han aprovechado la «guerra global contra el terrorismo» y la acción de Occidente en los países de mayoría musulmana para estimular esta propaganda. Además, la muerte «territorial» del EI aceleró un proceso estratégico que ha avivado la amenaza terrorista en Europa. La impredecible y naturaleza «sin líder» del terrorismo contemporáneo, que cada vez más, es llevada a cabo por individuos sin vínculos con las organizaciones terroristas, hace el trabajo de los cuerpos de seguridad más y más difícil.

No existe un mecanismo para controlar los cientos, o miles, de personas que respaldan actos terroristas por razones políticas ni la capacidad para asegurar todos los lugares concurridos como centros deportivos, bares, restaurantes o lugares de culto. Es más, el uso de medios comunes, como coches, para cometer actos violentos hace imposible prevenir cualquier ataque terrorista.

Source: NGT

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