Primer Clásico: Certezas contra incertidumbre

«Lo de Neymar se suple mirando al futuro», dijo ayer Valverde. La salida del brasileño ha dejado un hueco que el Barcelona aún no ha sabido llenar en los despachos y necesita que sean los jugadores en el campo quienes ayuden a superar la nostalgia del brasileño. El partido de hoy llega en un momento raro para el club, que no termina de cerrar un fichaje importante y que no sabe cómo va a funcionar el equipo de la mano de su nuevo entrenador. «Nos gustaría ser un equipo que enganche a la gente, que se ilusione con nuestro juego», explicaba Valverde, aún en construcción.

Todo es incertidumbre en el Barcelona, que acabó la temporada pasada ganando la Copa de Rey y con la idea de reforzar al equipo para dar un salto de calidad y se encuentra a mediados de agosto con la novedad de Semedo y la posible llegada de Paulinho. Quiere mirar hacia delante, pero sigue atrapado en el adiós de Neymar. «Se intuía, se hablaba y algún jugador lo había comentado, pero a ciencia cierta no lo sabía», explicó ayer el entrenador cuando le preguntaron el momento en el que se enteró del adiós del brasileño: «Me lo dijo, vino al despacho a hablar conmigo, a decirme que aceptaba la oferta del PSG, fue el día que se lo comunicó a todo el mundo».

Y frente a ese Barça que aún se pregunta el por qué de la separación, el Madrid presenta su título de súper campeón de Europa y la fiabilidad de un proyecto que sigue funcionando tan bien como la temporada pasada. Si algo demostró el equipo de Zidane es que sabía competir en los momentos en los que había que hacerlo. Poco ha cambiado el campeón de Europa y no importa mucho: «Ya sabéis cómo es el fútbol y hasta el día 31 puede pasar de todo, estoy contento con mi plantilla y no quiero cambios», decía ayer el entrenador francés. Han llegado Ceballos, Vallejo, que está de baja, y Theo, tres jugadores para reforzar al equipo, que mantiene toda su estructura. No hay ninguna duda ni en los despachos ni en el césped. Todo está en orden y hay fe ciega en Zidane, que ayer confirmó que ha renovado, que va a seguir lo que haga falta y que no va a variar el método de trabajo: es decir, que hay sitio para todos, aunque el rival sea el Barcelona de Messi. «Hay que administrar, bonita palabra», se explicaba el entrenador francés ayer cuando le preguntaban si Isco era compatible con los tres de arriba.

Zidane se maneja en la abundancia y el optimismo que dan los títulos que se van consiguiendo: «Estamos todos bien, todo perfecto física y mentalmente. Todos quieren jugar, pero voy a tener que elegir y lo vamos a ver. Cristiano está listo, está muy bien, ha tenido vacaciones y lleva cinco días con nosotros, pero ha trabajo mucho y está listo para jugar», decía sin desvelar nada más del posible equipo titular. La alineación del Madrid es un misterio para casi todos porque cualquier nombre es bueno para afrontar el partido de hoy: o el estreno de Theo, o la aparición de Kovacic o la presencia de Isco. O un Madrid más clásico con los tres de arriba. Las dudas del conjunto blanco llegan de la elección, del convencimiento de que sea cual sea, la cosa va a ir bien. Son distintas a las de Valverde, que no tiene tanto campo de acción ni llega al choque de hoy con la inercia ganadora del rival. Tiene a Messi: «Le veo muy bien, muy centrado, está haciendo una gran pretemporada en el juego y en los entrenamientos, esperamos lo mejor de él», decía el entrenador.

Fue Messi quien puso la piedra más grande en el camino del Madrid hacia el título de Liga con su partido en el Bernabéu. Después, los de Zidane tuvieron la personalidad suficiente para moverse con suficiencia en los momentos de más nervios.

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