Puigdemont y cinco ex consellers huyen a Bélgica

El ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont evitó su salida de España por el aeropuerto del Prat, controlado por la Guardia Civil desde que se reforzó la alerta antiterrorista, y viajó a Bruselas acompañado de varios de los que fueron miembros de su gabinete, después de un desplazamiento por carretera a Marsella (Francia).

Según informaron a LA RAZÓN fuentes conocedoras del asunto, el ex president trató de evitar un eventual control por parte de la Benemérita pese a que ayer no existían contra él medidas cautelares que le impidieran viajar al extranjero. Tal vez temía que los agentes, al verle en el aeropuerto, y ser de conocimiento público que el Fiscal General del Estado se iba a querellar contra él y sus consellers por los delitos de sedición y rebelión, hubieran realizado alguna consulta al respecto a las autoridades judiciales. Lo cierto es que Puigdemont y y los miembros de su Ejecutivo Meritxell Borràs (Gobernación), Antoni Comín (Salud), Joaquim Forn (Interior), Dolors Bassa (Trabajo y Asuntos Sociales) y Meritxell Serret (Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación) viajaron por carretera a Marsella desde Barcelona y Gerona, donde se encontraba Puigdemont. En el aeropuerto tomaron un avión con destino a Bruselas.

Distintas fuentes consultadas por este periódico no se ponían de acuerdo sobre las intenciones, que probablemente se conozcan hoy, de Puigdemont y acompañantes. Mientras que algunos expertos hablaban abiertamente de «huida de la Justicia, como un vulgar Roldán (en referencia al ex director general de la Guardia Civil)», otros se mostraban más cautos y creían que el viaje respondía a la intención de «teatralizar e internacionalizar el conflicto», como suelen las organizaciones del entorno político de ETA. El que sí parecía tenerlo claro era el cantautor y hasta ahora diputado de Junts pel Sí (JxSí), Lluís Llach, que daba por hecho que Puigdemont y acompañantes se exiliarán en Bélgica.

Otras fuentes subrayaban que en la querella presentada por la Fiscalía se requería a Puigdemont y demás investigados una fianza solidaria de seis millones en concepto de responsabilidad civil, se instaba a la citación «urgente» de los veinte querellados y, en caso de incomparecencia, su «inmediata detención».

El repentino viaje del ex presidente de la Generalitat a Bruselas generó ayer máxima expectación en la capital belga, pero también mucha incertidumbre sobre su paradero concreto en la ciudad. Gran parte del interés venía dado por una posible relación del viaje con las palabras del secretario de Estado belga para la Inmigración, Theo Francken, miembro de del partido independentista flamenco N-VA, después de que este sugiriese un día antes que Puigdemont tiene la opción de solicitar asilo político en Bélgica.

No fue hasta pasada la una del mediodía cuando hubo confirmación por parte del Ejecutivo de España, de que el ex presidente de la Generalitat había viajado desde Marsella (Francia) acompañado de cinco ex consellers de su gobierno rumbo a Bruselas. Las mismas fuentes no confirmaron el objetivo de la visita. Y en Bruselas tampoco nadie parecía saber nada sobre la posible intención de Puigdemont y los ex miembros del Govern de solicitar asilo político en Bélgica.

La crisis catalana se trasladó durante toda la tarde de ayer a la capital belga y la curiosidad movió a muchos periodistas a diferentes puntos de la ciudad, que hicieron guardia ante diversas sedes oficiales para conocer el verdadero motivo del polémico viaje. Primero, a la oficina de la Generalitat en Bruselas, donde afirmaban no saber nada sobre la presencia de Puigdemont en la capital de Bélgica. La prensa se trasladó a primera hora de la tarde a la sede del N-VA, en donde fuentes del partido soberanista flamenco aseguraron a los medios que el ex presidente de la Generalitat no se encontraba allí.

Poco después, los periodistas se trasladaron al Centro Maurits Coppieters, la fundación del partido político europeo Alianza Libre Europea (ALE), que agrupa a fuerzas que representan «naciones sin estado» y que preside el nacionalista gallego Xabier Macías. La prensa montó guardia frente al centro, que premia a personas y organizaciones que defiendan la secesión de los Estados y la autodeterminación, la diversidad cultural y lingüística, el diálogo Intercultural, las minorías, la paz, la democracia y la unidad de Europa. El pasado 26 de septiembre, el centro concedió el galardón Coppieters a la ex presidenta del Parlamento catalán Carme Forcadell.

Ninguna fuente confirmó tampoco allí el paradero de Puigdemont, como tampoco lo hizo el portavoz del Parlamento de Flandes, Dirk Nuyts, quien indicó que no tenían ninguna información de que Puigdemont tuviese previsto reunirse con algunos de sus representantes. El ministro del Interior belga, Jan Jambon, del partido nacionalista flamenco N-VA, aseguró que tampoco está al corriente de la visita del ex presidente de la Generalitat.

Ya a última hora de la tarde se tuvo confirmación de que Puigdemont se había reunido con el abogado belga Paul Beckaert, conocido por defender a presos de ETA. El letrado confirmó que el ex president había contratado sus servicios y hoy dará una rueda de prensa para ampliar esta información.

Source: NGT

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