Semana Santa de máxima seguridad

Las Fuerzas de Seguridad vigilarán de forma especial la celebración de las distintas procesiones de Semana Santa para tratar de prevenir un posible atentado yihadista. Los atentados contra la Iglesia Copta el pasado Domingo de Ramos, con 44 muertos, demuestran el carácter de guerra entre religiones que el Estado Islámico quiere dar a su actividad criminal. Lo que llaman «objetivos blandos», como grandes concentraciones de personas, entre ellas las procesiones, son uno de los objetivos preferentes de esta banda islamista. Como en años anteriores, el Ministerio del Interior ha reforzado las medidas de seguridad esta Semana Santa, especialmente en zonas de gran concentración de personas, según han informado a LA RAZÓN fuentes conocedoras del asunto. Desde el 26 de junio de 2015, tras los atentados de Francia, Túnez, Kuwait y Somalia, España elevó su nivel de alerta a 4 –que permanece actualmente– de un total de 5 y fue tras los atentados de Bruselas y Niza cuando además de mantener dicho nivel se reforzaron los aeropuertos y fronteras. Hace unos días se reunieron las Juntas Locales de Seguridad de las distintas poblaciones, antes las que el representante de Interior (Policía o Guardia Civil, según los casos) enumeró una serie de medidas que han de adoptarse esta Semana Santa, algo similar a como se hizo en Navidad.

Entre ellas figuraban, en algunos casos, la prohibición absoluta de circulación de camiones de más de 3,5 toneladas por las zonas en las que se van a desarrollar las procesiones para evitar atentados como los ocurridos en Niza, Berlín o Estocolmo. El atentado de Londres, cuya autoría asumió el Estado Islámico fue cometido con un todo terreno por lo que también se han colocado bolardos o grandes maceteros que impidan la entrada de cualquier vehículo además de vallas protectoras que harán de filtro junto a vehículos de las fuerzas de seguridad como los de la UIP. Asimismo, Interior emitió una serie de recomendaciones, que en la práctica son de obligado cumplimiento, para las zonas turísticas que por ser operativas no se revelan y, en general, para los lugares donde se vayan a producir grandes concentraciones humanas.

En el despliegue de seguridad van a a participar las distintas unidades de las Fuerzas de Seguridad, incluidos los de Información de paisano y que forman parte de las brigadas contra el yihadismo; e incluso, los agentes de subsuelo, para revisar alcantarillas y conducciones subterráneas por donde vayan a discurrir las procesiones además del empleo de perros policiales. Incluso, las zonas centro también contarán con un refuerzo de Policía de paisano que tratará de evitar en las zonas más turísticas que actúen los carteristas. El peligro del Estado Islámico y su obsesión por acabar con la religión católica forma parte del «manual» del terrorista. Es sabido que los yihadistas sólo admiten la religión musulmana como la única y verdadera y en su interpretación más radical: la sharia. Desde que la amenaza yihadista se hizo presente en Europa con especial fuerza, nuestro país ha estado al frente de todas las iniciativas para frenarla. De hecho, se han adoptado todas las medidas internacionales para combatirla, tanto en el terreno de la prevención (iniciativas de la UE en materia de lucha contra la radicalización), como en el terreno operativo, policial y de inteligencia.

La acción preventiva, como lo demuestran las últimas operaciones, tanto de la Comisaría General de Información del Cuerpo Nacional de Policía y del Servicio de Información de la Guardia Civil, evitan, no sólo que decenas de individuos se incorporen al Estado Islámico, sino la comisión de atentados en territorio nacional. Sin embargo, la peculiaridad de este tipo de terrorismo, en el que un sólo individuo puede tomar la iniciativa de con un arma o con cualquier objeto atacar a los que denomina «cruzados» (cristianos), hace que todas las medidas preventivas sean siempre susceptibles de ser mejoradas. El ya fallecido portavoz del Estado Islámico, Abu Muhammad Al-Adnani As-Shami, difundió en su día un mensaje a todos los yihadistas en el que, entre otras cosas, decía: «No pierdas esta batalla, a donde sea que tenga lugar ataca a los soldados y a los partidarios del Taghout (Satanás). Haz temblar la tierra bajo sus pies, haz su vida imposible (…) que el infiel sea un civil o un militar, son todos iguales, ambos son infieles, ambos están en estado de guerra. Desde el Ministerio del Interior se advierte siempre de que el riesgo cero «no existe», pero llaman a la tranquilidad y a no permitir que los terroristas condicionen nuestra forma de vida.

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