"Sólo con respeto a la Constitución habrá una nueva etapa de crecimiento"

 

José Luis Bonet es catalán –nació en Barcelona en 1941– y preside la que quizá sea una de las empresas catalanas más conocidas a nivel internacional, Freixenet. Sin embargo, nunca ha comulgado con Artur Mas y sus acólitos independentistas. Es más, siempre ha considerado a Cataluña una parte esencial de España y ha defendido que cualquier aventura independentista sería un craso error. Ayer, en el foro «LA RAZÓN de…», sin citar directamente a Cataluña, volvió a defender la unidad del país como garantía de progreso. Bonet dijo que España está en condiciones de dar un nuevo salto adelante de modernidad y progreso. Pero advirtió de que, para darlo, hay que mantener el orden institucional vigente. Para lograr una nueva etapa de crecimiento económico sostenido «es necesario el trabajo conjunto del sector público y el privado, de las empresas y las administraciones. Sólo trabajando juntos tendremos posibilidades de éxito». Y todo ello, partiendo de la defensa de la Constitución, desgranó Bonet, que preside también la Cámara de Comercio de España. «Si no vamos juntos, España, que siempre ha llegado tarde a casi todo, no va a llegar. Separarse es un error», advirtió.

Más reformas

Además del mantenimiento del marco institucional, Bonet cree que es fundamental mantener un rumbo político claro para no tirar por la borda lo conseguido hasta ahora. Sin entrar en el fondo de cómo deben hacerlo, Bonet sí que apuntó a la necesidad, ya expuesta por diversos empresarios, de que los partidos que tengan responsabilidades de gobierno tras las elecciones generales del 20 de diciembre actúen con responsabilidad para abordar las tensiones con Cataluña y mantener el ritmo reformista. «Las fuerzas políticas que concurren a estas elecciones tienen que actuar con altura de miras y garantizar la estabilidad política, económica y social tan necesaria para consolidar la recuperación, favorecer el desarrollo empresarial y garantizar así el futuro bienestar de los ciudadanos», advirtió.

Frente a aquellos que postulan cambios profundos en el modelo democrático y de mercado ahora instaurado, el presidente de la Cámara de Comercio de España defendió que este país tiene «una democracia homologada como la que más. Hay un Estado de derecho sólido. Y aunque tenga sus defectos, se pueden corregir. Este es el mejor sistema, el menos malo, aunque tenga problemas», argumentó antes de defender a las instituciones del país y la Monarquía, de las que dijo que han actuado de forma «magistral».

Si se dan estas dos condiciones, estabilidad institucional y política, Bonet cree que España saldrá adelante con soltura. «Hay que aprovechar las condiciones expansivas de la economía. La crisis no se ha superado, pero sí estamos en plena recuperación», dijo. Las previsiones de la institución que dirige apuntan a un crecimiento de la economía que rozará el 3% el año próximo, con una tasa de paro en torno al 20%.

Expansión internacional

Bonet, en su condición de presidente de la Cámara de Comercio de España, empleó buena parte de su discurso en desgranar las actuaciones de la institución. Especialmente intensa fue su defensa de las acciones de apoyo a las pymes. «No podemos aceptar sin más la caricatura del empresario explotador con chistera y puro. La realidad empresarial española es muy diferente. Está conformada por tres millones de pequeños empresarios que se juegan hasta el último céntimo en sacar adelante una idea generadora de empleo y actividad económica», dijo. Para progresar, requieren de un apoyo externo que les están prestando las cámaras de comercio. Especialmente, aseguró, para ayudarlas a salir al exterior. «Es un hecho constatado que las empresas diversificadas e internacionalizadas han soportado mucho mejor la crisis, ya que han sido capaces de suplir la caída de la demanda interna con exportaciones. Sin embargo, para salir al exterior, nuestras pymes tienen que ganar en competitividad», explicó Bonet, que puso énfasis en que la Cámara de Comercio de España está haciendo un gran esfuerzo para que las pequeñas empresas mejoren en estos aspectos.

Bonet cree que la institución que preside es la idónea para apoyar la internacionalización y competitividad de las pymes ya que su capilaridad permite que sus programas lleguen a todas las compañías, sean del tamaño que sean, con unas grandes empresas que actúan como «tractoras» de las pymes. Gracias a su estructura, Bonet destacó que las cámaras ayudan cada año a la creación de 15.000 empresas, atienden a más de 30.000 empresas en temas relacionados con la innovación y la competitividad, llevan a cabo medio millón de trámites de internacionalización y forman a más de 100.000 alumnos. Siempre, con el foco en las pymes. Como organismo intermedio de la Unión Europea, en el periodo 2014-2020 la Cámara de Comercio de España va a gestionar fondos por un importe superior a los 430 millones de euros. «La mayor parte de esos fondos se va a dedicar a programas destinados a mejorar la competitividad de las pymes, que recibirán 375 millones de euros, incluida la cofinanciación de otros organismos. Pretendemos que nuestros distintos programas alcancen a más de cien mil empresas y lograr cerca de medio millón de beneficiarios», expuso Bonet.

La Cámara de Comercio de España emplea esos fondos en el desarrollo de diversos programas, algunos de los cuales desgranó su presidente. En materia de empleo, destacó el de cualificación juvenil, que atenderá a 85.000 jóvenes de entre 16 y 29 años, a los que ofrecerá un programa de formación personalizado para facilitar su inserción laboral. También apuntó al plan de desarrollo tecnológico, dirigido a la introducción de nuevas tecnologías en las pymes y a través del cual casi 2.000 empresas han recibido un diagnóstico individualizado que identifica sus necesidades en los dos últimos ejercicios.

El pequeño comercio es otra de las áreas prioritarias de la Cámara de Comercio. «En colaboración con la Secretaría de Estado de Comercio y financiado con fondos Feder, desarrolla actuaciones para mejorar la competitividad del pequeño comercio. El presupuesto del programa entre 2013 y 2015 ha sido de 14,2 millones de euros y se ha atendido a más de 64.000 comercios», dijo Bonet.

Salir al exterior

Con estos programas, la Cámara trata de alentar la competitividad de las pymes, paso previo necesario para su internacionalización. Un camino, recordó Bonet, que muchas han emprendido con éxito y que ahora no deben abandonar. «Hay que esforzarse para que estas empresas no abandonen su actividad exportadora cuando la demanda interna crezca de nuevo con fuerza, y asegurarse de que la internacionalización se consolidará como un componente estructural de su modelo de crecimiento», afirmó.

Pese a que la cifra de compañías exportadoras sigue creciendo, son muchas más las que quisieran seguir esta senda. Por eso, el presidente de la Cámara de Comercio anunció que la institución podrán en marcha un plan de internacionalización de alcance cuatrienal que se descompondrá en cuatro planes anuales.

0Las iniciativas serán ejecutadas por la Cámara de España junto con las 88 cámaras locales y territoriales, e incluso con el apoyo de las 35 cámaras de comercio oficiales españolas en el exterior. «Las actividades de este plan a medio plazo se dirigen a mejorar las condiciones para que las empresas españolas, especialmente las pymes, puedan iniciar, consolidar o multiplicar su expansión internacional, en coordinación con el resto de entidades activas en la materia», explicó Bonet.

Las medidas del plan se articularán en torno a cuatro ejes principales: Información, Sensibilización y Formación, Competitividad Internacional y, por último, Representación y Cooperación Institucional.

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