Sueños refugiados

La fotografía puede ser una herramienta muy útil no sólo para inmortalizar momentos o personas o crear recuerdos, sino también para expresar emociones, diferentes visiones del mundo y experiencias, y paralelamente puede convertirse en una actividad propicia para promover la integración social. Con esta visión, a principios de año, Héctor Mediavilla decidió poner en marcha, con el apoyo de Obra Social La Caixa, el programa «Sueños refugiados», el cual se fundamenta en la fotografía participativa como método de expresión artística y en el que participan 11 jóvenes refugiados, de entre 15 y 33 años, en segunda fase de acogida y la mayoría demandantes de asilo.

«La fotografía participativa es una herramienta de integración social, de desarrollo de capacidades y potenciación de la autoestima, de desarrollo de una visión propia del mundo, una vía para cuestionarse y también una ayuda para cambiar la percepción limitada del refugiado», señala Héctor Mediavilla, creador y director del proyecto, quien apunta que «es una actividad para mejorar la técnica fotográfica, pero a la vez tiene un punto terapéutico y de expresión». «En ocasiones, las fotos son útiles para expresar cosas que igual en palabras cuesta», añade.

Durante un periodo de seis meses, dos veces a la semana, jóvenes de nacionalidades diversas como Libia, Venezuela, Sri Lanka, Siria, Somalia o el Congo participan en sesiones de tres horas diarias mediante las cuales Héctor procura enseñar técnica, pero también promover la mirada fotográfica.

En este sentido, el programa está estructurado en cuatro módulos o fases, en los que colaboran otros artistas como Maite Caramés y Cristina Cañadas. El primero de ellos se centró en una acercamiento a este arte, mientras que en el segundo se trabajó el retrato en plató fotográfico, inmortalizando diferentes situaciones y expresando emociones diversas, y también se llevaron a cabo prácticas en el exterior. La tercera fase del proyecto se caracterizó por la intervención fotográfica, mediante la cual los participantes en el proyecto crearon una composición a partir de fotografías suyas del pasado y presente, algunas hechas en el contexto del taller, así como recortes y otros elementos plásticos, mediante la cual ofrecen su visión acerca de tres elementos: presente, pasado y futuro. Por último, tras las vacaciones de Semana Santa, el programa entra en el cuarto y último módulo, más enfocado al aspecto informático a través del abordaje del photoshop, la creación web…

Paralelamente, durante los seis meses que dura el programa, el propio Héctor ha realizado vídeoentrevistas a todos los participantes mediante las cuales pretende crear un espacio en el que puedan expresar su visión del mundo y todos estos contenidos. Tanto el material creado por los usuarios durante el taller como las videoconferencias, se difunden a través de la web del proyecto y se expondrán durante tres meses a partir de junio en el exterior de la plaza de las Glorias, con la intención de hacer de ésta una muestra itinerante.

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