Un juicio a la sombra de elecciones

Continúa la partida de ajedrez en que se ha convertido la política española. En la edición de ayer, explicábamos en LA RAZÓN que el Gobierno tenía preparada un movimiento en la partida. «En el ajedrez no gana quién hace la mejor jugada, sino quién hace una jugada mejor», nos explicaban. Y así ha sido. Sánchez se ha plantado antes las amenazas de la «triple alianza» de la derecha y de los independentistas, situándolos en el mismo plano y erigiéndose como la única solución a la crisis política que se arrastra desde 2015. Lo hace poniendo encima de la mesa un adelanto electoral, filtrando una posibilidad, la jugada de ajedrez, «el Gobierno se plantea elecciones el 14 de abril». Con el anuncio, el escenario político saltó por los aires. Un adelanto que pedían, pero no se creían, PP, Cs y Vox, y que menospreciaba el independentismo «siempre se puede gobernar sin presupuestos», repetían hasta la saciedad. El objetivo de este movimiento es «trasladar la presión a las derechas y a los separatistas». Una presión que durará hasta el día 19, el día que se deberían convocar las elecciones si se quieren celebrar el 14 de abril y «ya hay algo preparado para el día 21», dicen personas afines al presidente.

El movimiento de La Moncloa coincide con el inicio del juicio al procés. El juicio más mediático de la historia democrática de España empieza hoy y durará un mínimo de tres meses, con una sentencia que se publicará, dicen, a principios de verano. La presión independentista a los presupuestos para lograr ventaja en el juicio se ha caído como un castillo de naipes. El presidente Sánchez con su jugada acaba con sus esperanzas de forzar una negociación. «La cosa está muy movida, pero nos mantenemos firmes», apuntaron fuentes del Govern. El problema es que esta firmeza pierde solidez si Sánchez descarta la negociación antes las peticiones del independentismo. El presidente catalán, Joaquim Torra, actuando como bombero pirómano desmontó cualquier posibilidad al exigir negociar la autodeterminación para volver a hablar de presupuestos.

El Ejecutivo tuvo una respuesta firme a esta nueva andanada de Torra. No a la autodeterminación y no a la injerencia en el Poder Judicial. Estas son las posiciones al inicio del juicio. Hasta ayer, los independentistas lo utilizaban como moneda de cambio. Con el amago electoral, se han quedado sin su mejor baza y «tendrán que explicar a los ciudadanos porqué rechazan 2000 millones en servicios e infraestructuras». Y un añadido nada despreciable «casi es mejor que no voten los presupuestos. Se ha intentado el diálogo y se lo han cargado. No tienen credibilidad. Sinceramente, mejor que no voten», afirmaba un diputado cercano al presidente. La jugada de ajedrez ha roto todos los esquemas, pero no hay nada cerrado. «El presidente valora todas las opciones, y tomará su decisión tras la votación presupuestaria del miércoles», afirman personas de su entorno.

El movimiento ha cogido por sorpresa a propios y extraños porque rompía el tablero político, que saltaba por los aires. PP, Ciudadanos y Vox no están en su mejor momento porque algunos apuntan que el acto del domingo no cumplió las expectativas. Los independentistas han recibido un portazo en las narices porque «han tensado la cuerda con planteamientos maximalistas. Ellos la han roto, y ellos deben hacerse responsables», apuntan fuentes socialistas, que añaden «ahora los veremos votar a favor de quienes quieren verlos en la cárcel». Este será el elemento de presión más importante de las próximas horas para los independentistas, «retratarles junto a sus enemigos». Ante este escenario, el Gobierno ha recuperado, al menos eso trata de conseguir, la iniciativa «ahora ya no se habla de presupuestos, se habla de elecciones», apuntan fuentes de la calle Ferraz y la presión «se sitúa en nuestros adversarios, los independentistas y la derecha». Ayer Sánchez recibió un espaldarazo inesperado. Si Felipe González le criticó con dureza la pasada semana, ayer rectificó y se situó al lado de Pedro Sánchez, todo un mensaje interno «que es fundamental». La oposición también es objetivo de las criticas del entorno del presidente. Sobre todo, Cs que «debería preguntarse qué han hecho mal, porque han abandonado el centro progresista haciéndose fotos con Vox». De hecho, argumentan «este espacio de centro progresista es el espacio natural del PSOE, es el espacio que hemos de recuperar ante el abandono de la derecha». Desde el equipo más cercano al presidente se añade «si se analiza bien la situación estamos en el marco de las primarias. Todos contra Pedro. La derecha, en sus tres versiones, y los secesionistas. Pedro ganó en aquella ocasión y volverá a hacerlo ahora, porque en ese marco de presión se sabe mover».

Source: NGT

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