Un nuevo escenario para el proceso de paz

Fue el rey David quien, seg√ļn las Sagradas Escrituras, escogi√≥ Jerusal√©n como capital de Israel, su reino. Aquellos hechos datan de hace 1.000 a√Īos. Tras la destrucci√≥n del Segundo Templo en el a√Īo 70 de la Era Com√ļn, Israel fue borrado del mapa y desapareci√≥ la capitalidad de Jerusal√©n. Aun as√≠, la Ciudad Santa nunca dej√≥ de estar presente en el futuro del juda√≠smo, muy en particular cuando, despu√©s del exterminio por los nazis, los jud√≠os recuperaron el territorio. La vuelta a Israel, y su fundaci√≥n como Estado, era tambi√©n la vuelta a Jerusal√©n porque, adem√°s de la santidad de la ciudad, Jerusal√©n significa lo que el nuevo juda√≠smo ten√≠a de realidad pol√≠tica, innegociable a partir de ah√≠. La capitalidad de Jerusal√©n es la prueba y la garant√≠a de que el pueblo jud√≠o est√° decidido a que no se repitan hechos como la ¬ęShoah¬Ľ. Tel Aviv es, en m√°s de un sentido, el reflejo de la realidad presente de Israel. Jerusal√©n, la capital pol√≠tica y espiritual del ¬ęEstado jud√≠o¬Ľ, es la prueba de la voluntad de Israel (del pueblo de Israel) de seguir siendo Historia. Jerusal√©n es el pasado, la legitimidad hist√≥rica de Israel, pero tambi√©n su proyecci√≥n en el tiempo venidero.

Claro que durante casi dos milenios Jerusal√©n fue adquiriendo nuevos significados. Por parte cristiana, por motivos obvios. Y por parte musulmana, por la continuidad que el Profeta estableci√≥ entre el islam y el juda√≠smo. La simboliz√≥ la presencia m√≠stica de la ciudad en la vida y la doctrina de Mahoma, y, claro est√°, por el dominio musulm√°n de la ciudad ‚Äďbajo diversas realidades pol√≠ticas, eso s√≠‚Äď durante mucho tiempo.

Descartada cualquier ambici√≥n ¬ęcristiana¬Ľ sobre la ciudad, el reconocimiento del nuevo Estado de Israel en 1947 trajo consigo un estatus especial para Jerusal√©n. La ciudad qued√≥ ¬ęinternacionalizada¬Ľ bajo control de la ONU, aunque los enfrentamientos posteriores llevaron a la divisi√≥n de la ciudad (durante la cual de-saparecieron casi todos los edificios de culto jud√≠os en la parte bajo mandato jordano) y al establecimiento de Jerusal√©n como capital del Estado de Israel en 1949. Tras la Guerra de los Seis D√≠as, en 1967, los israel√≠es se hicieron con el control de la ciudad y en 1980 qued√≥ proclamada la capitalidad ¬ęeterna¬Ľ de la ciudad. La ONU no reconoci√≥ esta ley, llamada ¬ęley de Jerusal√©n¬Ľ y desde entonces las embajadas de los pa√≠ses extranjeros est√°n situadas en Tel Aviv.

El traslado de la Embajada de Estados Unidos de su sede en la ¬ęcapital nueva¬Ľ a la ¬ęcapital eterna¬Ľ se√Īala, por tanto, un cambio profundo en la situaci√≥n internacional de Israel. No var√≠a la posici√≥n oficial de Estados Unidos, que sigue considerando los dos Estados (israel√≠ y palestino) como la soluci√≥n viable para el conflicto. Tampoco var√≠a la actitud de Estados Unidos ante las reclamaciones palestinas sobre Jerusal√©n Este, la parte de la ciudad donde se concentra la poblaci√≥n palestina (320.000 frente a 211.000 jud√≠os). Pero al dejar de seguir las recomendaciones de la ONU y romper la tradicional moratoria con la que la Administraci√≥n norteamericana ven√≠a difiriendo desde 1995 el establecimiento de la Embajada en Jerusal√©n, el traslado abre una nueva situaci√≥n.

La mudanza de la Embajada es fruto de una promesa electoral de Trump, recibida con particular alegr√≠a por sus votantes jud√≠os y los evang√©licos. No est√° del todo claro, sin embargo, por qu√© se cumple ahora. Es posible que, como se ha dicho, la Administraci√≥n Trump piense que la causa palestina, por as√≠ decirlo dados los enfrentamientos que la dividen, ya no tiene el respaldo que durante muchas d√©cadas ha venido teniendo en los pa√≠ses de mayor√≠a musulmana. Es de suponer tambi√©n que la Administraci√≥n norteamericana est√° segura que los pa√≠ses √°rabes con los que ha tejido nuevas relaciones, en particular las monarqu√≠as del Golfo, no van a llegar a la ruptura. Si es as√≠, el conflicto habr√≠a entrado en un nuevo ciclo. Es cierto que unificar√° a los palestinos y dar√° nuevos argumentos a los yihadistas y a las organizaciones terroristas como Hizbul√° y Hamas, lo que traer√°, muy probablemente, una oleada de violencia en la zona, tambi√©n en el propio Israel. Ahora bien, tambi√©n significar√° que los norteamericanos han tomado buena nota de que las ambig√ľedades, por muy bien intencionadas que est√©n, no sirven para avanzar en el proceso de paz. Si alguna virtud tiene es la de colocar a las fuerzas de la zona en presencia de una realidad sobre la que ya no cabe duda alguna. Ya no ser√° posible seguir construyendo castillos en el aire sobre fantas√≠as imposibles de llevar a la realidad.

Est√° por ver, claro est√°, si esta dosis de realismo no se convierte a su vez en una dosis redoblada de voluntarismo, algo muy com√ļn en Oriente Medio. En cualquier caso, se√Īala una nueva estrategia que toma nota de los callejones sin salida a los que han conducido las anteriores. Tambi√©n indica que la Administraci√≥n de Donald Trump no va a continuar la l√≠nea de retirada de la zona puesta en marcha por la de su predecesor Barack Obama. En cierto sentido, es una afirmaci√≥n de optimismo y de confianza, muy trumpiana, en los l√≠deres y las poblaciones de Oriente Medio.

Source: NGT Internacional

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