Una participación del 70% el 21-D y 1,9 millones de votos podrían dar la mayoría absoluta a PP, PSOE y C's

Nunca se ha visto –y muchos tan siquiera lo han imaginado–, pero existe la posibilidad de que el Parlament de Cataluña viva el próximo 21 de diciembre un vuelco histórico y los partidos soberanistas pierdan la mayoría que han ostentado durante más de 30 años. Un estudio demoscópico de NC Report para LA RAZÓN revela las coordenadas que propiciarían este giro desconocido en la política catalana: pasan por una participación del 70% y contemplan que Ciutadans, PSC y PP se hagan con un total de 1,9 millones de votos (traducidos en 68 escaños, la cifra que marca la mayoría). Con estos resultados, las formaciones constitucionalistas obtendrían el 49,4% del voto emitido y los diputados se distribuirían de la siguiente forma: C’s (35), PSC (21) y PP (12).

Por su parte, los partidos independentistas sufrirían la desmovilización de su electorado perdiendo más de 400.000 votos respecto a 2015, y lograrían un total de 1,5 millones de papeletas (el 38,7% del total), que se traducirían en 60 escaños repartidos de la siguiente manera: ERC (37), Junts per Catalunya (18) y CUP (5). En este escenario, el partido que orbita en torno a Ada Colau, Catalunya en Comú, tan siquiera podría aliarse con los soberanistas para entregarles la presidencia de la Generalitat, ya que los «comunes» obtendrían únicamente 7 escaños.

Este pronóstico significaría, por tanto, que ERC obtendría una amarga victoria en las elecciones al Parlament (la primera desde que se puso en marcha la Constitución de 1978). Su primer triunfo en unos comicios autonómicos sería insuficiente para dominar el Govern, a menos que los republicanos optaran por un giro de 180 grados a su política y abandonaran el objetivo de la independencia para propiciar un pacto con el PSC.

No obstante, la dificultad de atinar con la participación es muy alta, y el estudio de NC Report también contempla una afluencia menor en las urnas (un 67,4%), que mejoraría las expectativas de ERC para poder tomar los mandos del Govern. Esta hipótesis de participación –muy similar a la de las elecciones de 2012– significaría que C’s, PSC y PP sumarían 1,7 millones (el 47,4%del total) y lograrían 64 escaños distribuidos así: 33 para la candidatura de Inés Arrimadas, 20 para la de Miquel Iceta y 11 para la de Xavier García Albiol.

Los soberanistas, por su parte, obtendrían alrededor de 1,5 millones de votos (el 40,3% del total), que se transformarían en 63 escaños: 38 para ERC, 19 para Junts per Catalunya y 6 para la CUP. En consecuencia, ni constitucionalistas ni independentistas lograrían sumar la cifra mágica de 68 y la gobernabilidad quedaría en manos de Catalunya en Comú, que, pese a lograr únicamente 8 diputados, tendría la capacidad para decantar el color político del Govern.

Mayorías ajustadas

Tanto el estudio de NC Report como el resto de encuestas que los periódicos han venido publicando en los últimos días coinciden en un aspecto y es en que las mayorías van a ser muy ajustadas y, por tanto, el resultado está en el aire.

Lejos, muy lejos, quedan los tiempos en que CiU tan siquiera tenía que preocuparse de buscar socios para gobernar o, si acaso, de buscar tan sólo uno. Gane quien gane, va a estar obligado a compartir el poder de forma muy generosa para poder dirigir el rumbo de Cataluña.

En cualquier caso, el estudio de NC Report ha llegado a una conclusión firme y es que tanto si la participación es del 67% como si lo es del 70%, el techo de los votantes independentistas se va a situar en torno a los 1,5 millones de votos. Es decir, que las formaciones soberanistas se quedarán muy lejos de su récord particular de las últimas elecciones de 2015, cuando les faltaron 34.000 votos para lograr los 2 millones. En aquella cita, Junts pel Sí –la coalición de Convergència y Esquerra– obtuvo 1,6 millones, mientras que la CUP se hizo con 337.000 papeletas.

Tiempo de récords

Quienes ahora obtendrían su particular récord serían las formaciones constitucionalistas, que jamás en la historia han sumado mayoría absoluta en el Parlament. A lo largo de los años, las formaciones no nacionalistas han lamentado que Cataluña no disponga de un sistema electoral más proporcional, ya que las reglas actuales premian enormemente el voto ajeno al área metropolitana de Barcelona, donde predominan las preferencias soberanistas.

Lo cierto es que la incapacidad de las formaciones independentistas de formar una lista única beneficia a sus adversarios, según confirman todas las encuestas. ERC desea desde hace tiempo materializar la ventaja que los sondeos que le conceden desde hace varios años y acceder, de una vez por todas, a la presidencia de la Generalitat después de varios años esperando.

Pero la ambición de los republicanos podría verse aplazada unos cuantos años más. ERC está pendiente de que Oriol Junqueras pueda salir la próxima semana en libertad como fianza para recuperar el vuelo en la campaña. De momento, su sucesora, Marta Rovira, acumula más errores que aciertos. Se enredó acusando al Estado de amenazar con «sangre y muertos» y prácticamente nadie salió en su rescate. Hoy presentará su candidatura y la proyectará como «ganadora».

Source: NGT

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